“Una sorpresa que le cambió la vida”, así fue como llegó Elia Parada a la comunidad. En un avión abrió una tarjeta de su madre que contenía el obsequio de 4000 m2 en el piedemonte. Este hecho cambió para siempre el destino de la vecina, quien llegó a la Comunidad en el año 1981 en carpa “llegar a vivir aquí fue un regalo de la vida”.
La astróloga, que actualmente trabaja desde su casa, cuenta cómo llegó a habitar este lugar, donde cada planta, árbol y flor, es parte de su historia, dedicación y trabajo. También relata la importancia del agua y los ciclos de vida que ha tenido la Comunidad.
Defiende este experimento social que resultó de contracultura, de rebeldes que se asentaron, poblaron y construyeron. Una Comunidad que hoy ve cómo se castiga con altas contribuciones y el costo del agua potable, pero para Elia es hermosa, bien hecha y una forma de vida. La Comunidad es la montaña y es hogar.

¿Cómo era tu vida en los inicios de la Comunidad?
Yo llegué a la Comunidad en carpa, con mis libros, a hacer mi síntesis de los estudios en astrología. Entrado el invierno un temporal voló la carpa y la rompió entera. Con Albertino, llegado recién y que se estaba instalando, montamos una mediagua hogar de Cristo que fue mi primera casa y que sigue plantada firme hasta hoy; es mi oficina. En ese tiempo no había luz, todo era con velas, tampoco había cercos ni caminos, eran senderos, huellas… andaban libres vacas y caballos y muchos, muchos conejos. Acá era todo muy seco, nos trajimos el agua abriendo rigueros con la pala. De Las Perdices hacia abajo, donde ahora está Casa Grande, había frutales, enormes higueras, parras, chacras; el canal, no entubado en ese tiempo, regaba y los campesinos crecían una gran cantidad de frutas y verduras. Transitábamos a pie por Antupirén hasta Tobalaba a tomar la micro, o a pie hasta las Parcelas, a la otra micro.
¿A qué te dedicabas en ese tiempo?
A lo mismo que ahora. Había regresado de Europa tres años después de haber estudiado astrología, con libros y mucha información; estudiaba de día y de noche, estudiaba mucho porque tenía que hacerlo, era mi camino. Mi hermano Ignacio, instalado un poco más allá, hacía lo mismo, estaba en su último año de medicina, con su guagua nacida ese mismo 1981-
Fuiste muy decidida, ¿cómo te diste cuenta de esta vocación, pasó algo?
Sincronías de la vida, puros accidentes felices. Yo estaba en la universidad acá, empezó la dictadura, me tuve que ir, empecé a buscar por aquí por allá, hice viajes por México, Estados Unidos para ver dónde estudiar, estaba medio perdida. Pasé por Guatemala, ahí conocí a Alejandro Garrós, en el año 78, antes de que la Comunidad existiera o si existía en el futuro, pero no lo sabíamos. Luego me fui a Madrid, entré a estudiar psicología, pero ya estaba estudiando astrología. Con eso se me abrieron la mente y el corazón.
¿Vivías sola aquí mientras tanto?
Sí, vivía sola. Con mi hermano al lado y estaba cerca Rony y Denisse. Albertino y su familia en la actual esquina de la Luna con el Buen Camino. Más al sur las otras cinco casas, todas joyitas de artesanía.
¿Te daba miedo?
Pasaba miedo si salía de noche, por los perros. Alguna vez me tocó bajarme de la micro oscuro y caminar sin luminaria, sin huella, a lo derecho; te encontrabas con amantes, gente fumando, jóvenes del pueblo de Peñalolén entre los espinos. Don Juan de Carlos Castaneda fue mi maestro en eso de ver el miedo como un aliado y estar sola, me leí todos sus libros cuando llegué acá.
¿Y cuándo llegaron más vecinos?
En el año 81, éramos cinco casas; para la llegada de la luz en la parcela 17, en el año 91, éramos 12 casas comprando luz eléctrica, una tremenda inversión, pero teníamos que ponerla porque había niños chicos y la necesitábamos, sobre todo lavadora. Eso marcó un hito, con la luz se empezó a poblar mucho más. . La luz era carísima, teníamos que ponerla porque había niños chicos y necesitábamos lavadora. Pero eso marcó un hito, con la luz se empezó a poblar mucho más.
¿Y trabajabas desde acá?
No, acá era muy precario, tenía mi consulta en Santiago. Un año estuve atendiendo aquí por un embarazo, pero siempre fui a la ciudad hasta el año 2009 que de frentón puse mi consulta aquí y el síndrome del espino se apoderó de mí. Mi clientela lo agradece, nuestro barrio los saca de lo mundano y predispone a la experiencia introspectiva.
¿Te emocionas con tu jardín?
Es toda una vida, más de la mitad de mi vida. Este es un jardín adaptado, donde hay varios árboles que estaban acá, hay árboles regalados por la Conaf…Cuando empecé a regar con un hilito de agua, como un lápiz bic de agua que llevaba de una plantita a otra, crecieron los Maitenes, aparecieron los Litres, Aliantos, las hierbas en latencia. Después mejoramos la llegada de agua y planté sin mucha conciencia de lo endémico. Vino la sequía de los 90, varios años, que se llevó mucha planta y vamos otra vez, plantando. Son tres sequías importantes en estos 45 años, graves, la última fue terrible, devastadora para mí, y a estas alturas, lo que hay en este jardín son las especies que han sobrevivido a la sequía y que son una y otra vez resembradas por los pajaritos. Pero el río nunca se ha secado. Años con menor flujo de agua, claro, toda la Comunidad lo sabe. Cuando hay agua porque ha llovido y nevado en el año, como ahora, riego y riego y vuelve el vergel, que ya lo sé, es impermanente.
Hay una conexión profunda con este jardín
Es mi jardín, un apego personal. Es una parte mía. Es más que una planta que hay que regar. Es un apego corporal, de mujer, de dueña de casa. Lo verdaderamente importante es el territorio, como decimos ahora. Dentro del territorio, la quebrada, la montaña. La montaña es lo que me ha sostenido en los momentos más difíciles. Mirar la montaña desde el balcón ha sido mi templo, mi espiritualidad, mi rezo. Yo no participo mucho en la comunidad convencionalmente, sí rezo todos los días. Hablo con el agua. Agradezco que viene agua y rezo por agüita para todos nosotros. Porque somos un equipo. El agua es comunitaria. Por eso es tan importante, porque nos define mucho como comunidad. Igual ahora va a llegar el agua potable –ya nos hicieron las instalaciones– pero en el fondo es un agua que no es nuestra agua. No quiero ser malagradecida, pagamos una millonada por el agua potable, que aunque medio pésima, es un respaldo, y encuentro que hemos sido heroicos al vivir 45 años sin agua potable, pero el valor de nuestra agua que es agua de la tierra, es un tesoro.

LOS VECINOS Y LA COMUNIDAD
¿Cómo te vinculas con el barrio? ¿Participas de las iniciativas o actividades vecinales?
Tengo un vínculo profundo. Imagínate, hay gente aquí a la que quiero mucho y pues así por definición, quiero a toda la comunidad ecológica, a todos, a los que no conozco. O sea, no conozco a la mayoría. Cuando paso la portería siento placer, siempre me siento a gusto, me siento segura. Estoy en casa y algún rol cumplo, aunque silenciosa, mi vida siempre ha sido retirada.
¿Y con tus vecinos?
Admiro, respeto y cada vez que puedo y que tengo la ocasión, le agradezco a los vecinos movidos, por ejemplo, la Xime (Milosevic), la Mena, los porteros, la Junta de Vecinos, etc. O sea, son almas buenas que mueven y sirven. Donde voy encuentro que está bonito. La comunidad es tan ingeniosa, tan bien hecha. He tenido épocas de mayor involucramiento, sobre todo cuando tenía hijos chicos participaba más. Hicimos el jardín infantil con un grupo de padres y madres que teníamos hijos chiquititos guiados por la que fue nuestra líder en esa empresa-emprendimiento, la Dorothea Hibder, que en paz descanse. Hicimos, construimos materialmente una casa que fue el jardín infantil de nuestros hijos. Llegaban ahí cerca de los tres años, tenían que ir sin pañales. Y alrededor de los seis, se iban a primero (básico).
Fue una crianza en comunidad
Claro en tribu. Las mamás hicimos un grupo unido, porque además nos asistíamos en nuestras propias crisis de mujeres. Teníamos una forma de comunicarnos con caminos interiores para estar cerca, y nos juntábamos. Después llegó el teléfono en algún momento y coordinábamos mejor. La asistencia entre vecinos, principalmente con las mujeres fue para mí muy importante, otro agradecimiento. Hacíamos paseos con las familias, para todos lados juntos.
Todo fue muy colectivo
Si, maravilloso. La comunidad es una manera de vivir tan lógica y tan evidente, que a nosotros nos resulta muy bien. Como conocimiento ancestral. Y esto vuelve a lo mismo. O sea, uno quisiera que fuera así en otros barrios. Somos un barrio de Santiago, antes teníamos eso de rural, ahora somos urbanos que con mucha gracia y astucia hemos conservado un espíritu rural que tenemos que seguir cuidando del deprede.
Claro, porque también han subido de precio los sitios
Como adulta mayor he pedido que me rebajen las famosas contribuciones o que de frentón me las quiten. Pertenezco a un grupo que se llama “Mayores sin contribuciones”, somos miles. En mi caso, como en el de esos miles, no califico porque el terreno es muy caro. Soy millonaria con el terreno que tengo, pero resulta que mi mamá lo compró a medio dólar el metro cuadrado porque era tierra que nadie valoraba. Espero que esto se resuelva pronto.
¿Te refieres a toda la Comunidad?
El sistema “Santiago” nos ha castigado, nos castiga constantemente. En vez de reconocer la tremenda gracia de la Comunidad, hay como una odiosidad por ser diferente, por no cumplir con la normativa. Ya, porque armamos una cosa anárquica, entonces no saben bien cómo funcionar con este pedazo de tierra que hay al medio, con esta gente rebelde al sistema. Cuando para algunos esto fue un experimento, para nosotros fue la vida, se fue transformando y se puede interpretar sociológicamente como un experimento social que ha funcionado y que entonces, yo digo que la actitud sería: repliquémoslo.
LAS CARTAS ASTRALES Y EL CIELO PARA LA COMUNIDAD
La entrevistada tenía desplegada una carta astral que mostraba la situación coyuntural. En contexto, hace algunos días Estados Unidos había intervenido Venezuela y en Chile aún no se apagaban los incendios en la región del Biobío, al sur del país.
¿El cielo dice algo sobre por qué están pasando tantos hechos que remecen, como las tragedias naturales o las intervenciones políticas?
Quirón en Aries. Ahí está el fuego. En cuadratura con Marte. En el incendio de la Patagonia que estaba la cuadratura vigente.
¿Se puede ver la situación del mundo en la carta astral?
Sí, aunque no es mi expertise, yo no soy astróloga mundana, como se denomina la astrología global o política. Yo soy especialista en astrología psicológica personal.
¿Cómo se explican las cartas astrales?
Hora y ciudad de nacimiento, latitud, longitud. Desde ahí, el cielo donde están los planetas y rodeando los planetas o sistema solar, la franja zodiacal. Ese cielo astronómico se lleva al plano y aparece la carta astral. Es un pequeño aro de cielo en nuestro cosmos.
¿Las rayas de tu pantalla que se ven en la carta astral?
Son los aspectos planetarios, ángulos geométricos entre planetas y la tierra. Este es un sistema geocéntrico. Si hablamos psicológica y humanísticamente es un sistema antropocéntrico.
En este caso, ¿cómo se ve el escenario para el nuevo año?
El cielo está muy bonito en términos teóricos, en términos de aspectos y geometría. Salto de paradigma, Era de Acuario, todo eso es cierto astrológicamente hablando, pero esa es la poesía de los cielos. Al descender a la Tierra también es un valle de lágrimas, tenemos un sistema tan imperfecto, tenemos un ego colectivo que es manifiesto y tenemos un ego personal. O sea, aquí no es un cuento de hadas. Es como la lluvia, es maravillosa la lluvia y qué rico el temporal, pero un poquito más abajo queda la embarrada y no tiene la culpa la lluvia. Eso es lo que yo explico cuando me preguntan.
¿La carta astral es siempre la misma?
Es una de nacimiento a muerte. El nacimiento de un evento. Es un momento que se saca como una foto y eso entrega una información. Luego de ese momento, todo siguió moviéndose y uno le puede agregar cosas, pero se va viendo el presente siempre en relación con ese pasado inicial o nacimiento.
¿Qué información?
Depende en lo que te especialices, la astrología es un conocimiento muy vasto y una carta astral tiene miles de variables imposibles de manejar simultáneamente. Yo me paseo por la herencia, nacimiento, infancia, estructura de personalidad, estructura del ego, y por sobre eso la naturaleza pura, sin ego, el Ser; áreas de la vida, etapas de la vida, en fin, autoconocimiento y apoyo en el desarrollo personal. Ese es mi servicio.