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Editorial: Regenerar lo común desde el cuidado y la esperanza.

Nos encontramos una vez más en las páginas de El Espino, en una edición que llega en un momento donde el mundo exterior parece girar en una espiral de incertidumbre. Al observar el contexto global, nos enfrentamos a una realidad cruda, cargada de belicismo, agresiones y un egocentrismo que no tiene límites. Vivimos bajo una cultura patriarcal donde la “ley del más fuerte” parece ser la única regla, erosionando la democracia y los vínculos que nos sostienen como humanidad.

Sin embargo, este número 6 coincide con el Mes de la Mujer. Queremos que sea un testimonio de resistencia. Frente a la cultura de la fuerza, hoy reivindicamos otra forma de construir sociedad: una más humana y empática, arraigada en la cultura de los cuidados, la generosidad y la preocupación genuina por lo colectivo. Como señala el libro “Regenerar lo común”, lo comunitario no es un refugio frente a la precariedad, sino un horizonte político y vital que se renueva en cada gesto de cuidado. Nuestra Comunidad Ecológica es uno de esos “brotes comunitarios” que demuestra que es posible habitar el territorio regenerando lo que el individualismo intenta destruir.

En esta edición conoceremos historias que encarnan esta visión:

En Artes y Oficios, conversamos con Valeska Leiva, quien nos cuenta cómo el arte del fieltro y la naturaleza fueron su sostén tras la pérdida de su hijo. Su testimonio es una oda al cuidado y al “maternar” el territorio; a través de la “Placita de los Duendes”, Valeska nos enseña que nada se fuerza y todo se acompaña, transformando el dolor en sentido colectivo.

En nuestra Entrevista, la astróloga y vecina pionera Elia Parada nos recuerda nuestros orígenes de contracultura. Para ella, vivir en comunidad en plena montaña es un acto “lógico y evidente”. Su mirada nos conecta con el linaje y la historia de los “rebeldes” que llegaron en carpa, recordándonos que somos un organismo vivo que debe honrar su memoria.

En el Reportaje Central ¿Cuál es tu sueño?, recogemos el deseo profundo de las vecinas y vecinos por recuperar los espacios de encuentro y afecto. Más allá de las reglas sobre perros o basura, las voces de la comunidad claman por fortalecer los lazos espirituales y culturales, manteniendo la conciencia ambiental que nos caracteriza frente al crecimiento del barrio.

Finalmente, en nuestros Breves, aterrizamos lo común en acciones concretas. Desde la investigación del Dr. Claudio Reyes sobre los gecos invasores —un llamado a la responsabilidad con nuestra fauna nativa— hasta el éxito del Plan de Regularización de Gastos Comunitarios, que permite mejorar las condiciones de nuestros trabajadores y financiar los proyectos que soñamos juntos.

Vecinas y vecinos, les invito a leer este boletín con esperanza. En un mundo que empuja a la desconfianza, nosotros elegimos el “nosotros”, a convivir con lo diverso, lo desconocido. Regenerar lo común es una tarea diaria que ocurre cada vez que saludamos al vecino o cuidamos nuestro entorno. Hagamos de nuestra comunidad ese archipiélago de humanidad que tanto se necesita hoy.

 

Gabriel Valdés

Presidente JJVV

Comunidad Ecológica de Peñalolén

Reportaje: La comunidad que soñamos

Espacios de encuentro, de celebración, de apoyo. Espacios para trabajar y para compartir. La llegada del 2026 marca un nuevo comienzo y nos preguntamos cuáles son los sueños de la comunidad de vecinas y vecinos.

Compartimos las visiones de un grupo de vecinas y vecinos que respondieron la pregunta ¿Cuál es tu sueño para la comunidad? La gran mayoría de los consultados aprecian el entorno natural, la flora y fauna que nos acompaña y que se ha mantenido pese al aumento de habitantes y casas. Se repite el sentimiento de valoración por la calidad humana de sus vecinos. 

Sin embargo, existe una añoranza por el conocerse más, que existan mayores espacios de encuentro; el respeto entre vecinos y el cuidado de los espacios naturales de la comunidad. Te invitamos a conocer sus miradas, proyecciones y sueños para nuestro barrio.

Pamela Farías: “No tengo un sueño para la Comunidad. Es que me enamoré de este lugar así tal cual era. Ya en esos años decían que eran muchos, que no era lo mismo. Para qué decir cuántas familias viven hoy. Es necesario poner en orden a este inmenso rebaño que usamos, usufructuamos y gozamos de este lugar. Diferenciar en los que vivimos aquí porque amamos esta Comunidad y los que viven aquí por otras razones. Mucho rebelde que no entiende el concepto de habitar aquí. Me gustaría que todas y todos paguen GGCC y así poder concretar muchas necesidades: mejorar los sueldos a los trabajadores, emparejar las calles rellenando con tierra, tener un compost comunitario, marcar completamente las mangueras, tener un carrito tipo transporte de los habitantes para las mañanas y tardes, que haya más interés por actuar qué opinar. Participar y crear comités, enseñar a los nuevos la historia del lugar y lo que se quiere mantener y lograr”.

María Izquierdo: “Mi sueño para la comunidad es que se multiplique y se transforme en una pandemia. Que muchas más personas tengan la oportunidad de vivir diferente, de tener oscuridad en la noche, silencio, animalitos que salen arrancando de las urbanizaciones, que tengan la posibilidad de encontrarse con el vecindario en una Canasta comunitaria, en un teatro, en la fiesta de aniversario, saludando día y noche a las maravillosas personas que nos cuidan desde hace tantos años, los porteros. Con una JJVV que se renueva donde hay participación con todos estos pueblitos de artesanos, con un cafecito por aquí por allá, con la clase yoga. Que se nos contagie el síndrome del espino, que significa que no quieres salir de acá de la Comunidad, que quieres pasar meses. Lo que no significa que no estemos abiertos a la ciudad. Ojalá que existieran más islitas con puentes como el nuestro”.

 Paulina Costa: “Para la Comunidad sueño más espacios de interacción, de coordinación de redes de apoyo. Sueño que la nueva gobernanza se habilite, que desde las bases vecinos y vecinas puedan levantar proyectos y apoyar trabajando en coordinación con la JJVV.  Sueño que más vecinos y vecinas se sumen al esfuerzo comunitario a través de los GGCC para fortalecer la capacidad de desarrollo de proyectos dentro de la comunidad y sueño principalmente, que se abran espacios de calidad, que permitan efectivamente la interacción de la comunidad con sus comunidades vecinas, creo que estamos al debe.

 Osvaldo Torres: “Llegamos en el año 1991 a la comunidad. Nos casamos acá, por lo tanto, para nosotros es nuestro hogar, vecindario, barrio y creo que ha tenido importantes progresos. Por ejemplo, el haber pavimentado el Buen Camino para evitar el polvo que era insoportable. Haber generado una JJVV, que se elige democráticamente y que ha ayudado a hacer adelantos son cosas bien importantes. Queremos a la Comunidad porque hay una diversidad de creencias, opiniones políticas que permiten hacer efectiva la democracia entre nosotros.

Me preocupa esto del camino con las mangueras y filtraciones de agua, hay mucho hoyo, desvíos de agua. Sería importante poner cámaras en las calles principales, más que para vigilar lo que hacemos, para que las cosas se puedan cuidar y proteger de actos de vandalismo y robo que han sucedido.

También aumentar la forestación con árboles nativos, que consuman poca agua para tener protección con este cambio climático. Me parece importante ver algún sistema de estacionamientos de vehículos, que los fines de semana trancan el tránsito. Ojalá que haya control sobre los nuevos condominios para que no terminemos siendo una comunidad burbuja completamente aislada de la ciudad”.

 Fernanda Paz: “Con el tiempo muchos sueños se han cumplido o han ido ajustándose al cambio constante que nos rodea. Me gustaría que nos sumáramos a la conciencia ambiental, sobre cómo nuestras mascotas también impactan en el ecosistema, especialmente estando en un sector precordillerano donde todavía encontramos flora y fauna nativa. Que nos sumemos también hacer espacios seguros para tener a nuestras mascotas. Así como hacen plazas para los niños, hacer también algo para los perros, adaptar algún espacio y sumarse a las nuevas tendencias”.

 Mikaela Cordua: “Sueño que este lugar sea un referente en Santiago: una cuna cultural donde profesores, artesanos, músicos, artistas, actores, consultores, terapeutas, participemos y nos sintamos orgullosos de este pueblo único. Que sus cafés, teatro, mercado, heladería, florería, restaurantes y espacios de bienestar florezcan y que seamos referentes de convivencia, de reforestación, de cuidado del entorno, de cultura sintiéndonos orgullosos de nuestro entorno y lo que hemos construido”.

 Camila Kirberg: “Mi sueño 2026 para la comunidad es que sigamos construyendo vínculos entre los vecinos y vecinas. Que podamos buscar los espacios necesarios para compartir saberes que nos permitan tener una vida más plena y que también nos permitan valorar y cuidar mejor nuestro territorio. Específicamente me gustaría que se fortalezca la cultura de compartir el auto. Que se haga conciencia de lo positivo que es para todos llevar “a deo”.

Que se siga trabajando en la exitosa campaña “Guarda tu Perro” y que las plazas queden libres de caca de perro y colillas de cigarro.

Sueño que celebremos en comunidad con fiestas familiares y bailables las estaciones del año, cada estación con una fiesta ritual particular. También me encantaría que rescatemos los almuerzos comunitarios con una mesa larga en las calles”.

 Bastián Bodenhofer: “Yo llegué a la comunidad cuando aún no había luz ni cercos entre las casas. Creo que éramos unas 20 familias, hoy ya no sé cuántas somos, ¿cerca de 900? Me gustaría recuperar algunos valores de esos tiempos, cosas que echo de menos quizás porque la comunidad ha crecido: algunos vecinos antiguos se han ido y han arrendado sus casas. Los nuevos arrendatarios desconocen ciertas reglas que establecimos los primeros que llegamos a la comunidad: casas hechas con materiales de la zona (barro, piedras) y sobre todo el respeto por la naturaleza y una sana convivencia entre vecinos. El silencio.

El silencio urbano de este espacio maravilloso, los sonidos naturales, son un privilegio. La comunidad era una estación para las aves migratorias. Ojalá volvamos a normalizar una sana convivencia”.

También me gustaría que se pudiera facilitar el reciclaje, si bien hay un sistema que pasa –o que debiera pasar– muchas veces quedamos con los materiales porque no tenemos puntos limpios dentro de la comunidad y algunos no podemos pagar por el programa de Reciclaje a tu Puerta ya que se suma a pagos altísimos de contribuciones, gastos de mangueras (¡aún existe robo de agua!).  La idea es que seamos una comunidad ecológica y no “pocológica”. Aun así, sigue siendo un lugar de vida donde la naturaleza nos cobija, y siempre es un agrado sentirse respaldado por vecinos constructivos, creativos y dispuestos a mejorar nuestra calidad de vida. Nuestros porteros cumplen un trabajo impecable y siempre hay iniciativas para seguir avanzando hacia una regulación que nos permita sortear las vicisitudes propias de un sector semi campestre, semi urbanizado y semi tomado en cuenta por la comuna. ¡Vamos que se puede!”

 Javiera Gómez: “Vivo desde los seis años aquí. Hoy tengo 43 y vivo con mis hijos.  En la comunidad hay algo estructural y logístico que me encanta, que sea un lugar que mantenga la ruralidad dentro de lo más posible a pesar de lo urbano –que es necesario, pero creo que mi motivación pasa por el encuentro con la gente, por sentirme parte o sentirnos parte de algo que tuvieron mis papás que fue un bonito comienzo de la comunidad. Que había un grupo de hartas familias –no todas– con objetivos comunes, con proyectos comunes, con ayudas. Había unas cosas muy bonitas de donde todos nos sentíamos parte. De ese grupo yo sigo teniendo amigas que siguen viviendo acá. Luego la comunidad se empezó a masificar y yo conozco muy poco a la gente nueva. Ahí yo me pregunto ¿por qué no participo? Sé que hay espacios de harto encuentro, la JJVV llama a participar, hay un tema por qué no me siento tan convocada, quizás. Mis hijos no tienen amigos en la comunidad, salvo un par. No conocen a niños de su edad. Entonces como que me gustarían esos espacios de encuentro, de tejido social, que uno se siente segura. Me cuesta encontrar esa amorosidad en muchos vecinos. Hay una cosa muy ruda, agresiva e individualista”.

 Mabel Rodríguez: “Me encantaría que hubieran espacios para compartir con nuevos vecinos, hemos crecido tanto que nos cuesta, nos perdimos. Se perdió esa instancia en la que todos nos ubicábamos. Que haya espacios donde pudiéramos conocernos, por ejemplo, lo que ocurre en la MicroCafé o el que ofrece Marty, ir a su casa jugar “El encuentro” (un juego de mesa); ella está haciendo eso una vez al mes y también tiene que ver con conocer gente. Se necesitan estos espacios para poder compartir, conocernos, pero también conocer cómo funciona la Comunidad. Como que nos metemos en las reglas, del perro, de la basura, y no nos estamos conociendo, estamos perdiendo esa parte afectiva y vemos que hay algo allá afuera y nadie es capaz de acercarse e ir ayudar y para evitar eso, sería rico generar ese tipo de espacios. Yo hago el mío”.

 Patricia Geuther: “Que podamos seguir viviendo en este lugar prístino, todavía podemos escuchar silencios, los pájaros nativos. Que podamos cuidar este entorno de naturaleza. Es un gran sueño que sigamos manteniendo esa conciencia, cuidar el bosque, reciclando, cuidando nuestra alimentación, comiendo alimentos sanos. También sueño con que podamos seguir fortaleciendo nuestros lazos entre vecinos, que cualquier conflicto que se pueda tener, se resuelva de buena manera. Que tengamos conciencia de los trabajos, de todo lo que se hace, que todos hagamos nuestro aporte a la JJVV, como corresponde para seguir fortaleciendo este lugar y también a nivel espiritual. Que haya más encuentros, de conocerse, de compartir, de rezar, de cantar juntos. Sueño que podamos tener muchas más actividades juntos, que podamos ayudarnos, apoyándonos como comunidad. Que se hagan muchas más fiestas, se fortalezcan todas las redes a nivel artístico, la música, la danza y todas las actividades culturales. Y a nivel humano también, apoyar en todos los planos y seguir compartiendo como la linda comunidad que somos”.


 

¿Cuáles son los conceptos que más se repiten entre las y los vecinos?

Con ayuda de la Inteligencia Artificial, se elaboró una nube de conceptos, donde las palabras más grandes de la ilustración fueron los conceptos que más se mencionaron entre los vecinos y las palabras de tamaño más pequeño son los conceptos menos nombrados.

Entrevista. Elia Parada, astróloga: “La comunidad es una manera de vivir tan lógica y tan evidente”

“Una sorpresa que le cambió la vida”, así fue como llegó Elia Parada a la comunidad. En un avión abrió una tarjeta de su madre que contenía el obsequio de 4000 m2 en el piedemonte. Este hecho cambió para siempre el destino de la vecina, quien llegó a la Comunidad en el año 1981 en carpa “llegar a vivir aquí fue un regalo de la vida”.

 La astróloga, que actualmente trabaja desde su casa, cuenta cómo llegó a habitar este lugar, donde cada planta, árbol y flor, es parte de su historia, dedicación y trabajo. También relata la importancia del agua y los ciclos de vida que ha tenido la Comunidad.

 Defiende este experimento social que resultó de contracultura, de rebeldes que se asentaron, poblaron y construyeron. Una Comunidad que hoy ve cómo se castiga con altas contribuciones y el costo del agua potable, pero para Elia es hermosa, bien hecha y una forma de vida. La Comunidad es la montaña y es hogar.


 

¿Cómo era tu vida en los inicios de la Comunidad? 

Yo llegué a la Comunidad en carpa, con mis libros, a hacer mi síntesis de los estudios en astrología. Entrado el invierno un temporal voló la carpa y la rompió entera. Con Albertino, llegado recién y que se estaba instalando, montamos una mediagua hogar de Cristo que fue mi primera casa y que sigue plantada firme hasta hoy; es mi oficina. En ese tiempo no había luz, todo era con velas, tampoco había cercos ni caminos, eran senderos, huellas… andaban libres vacas y caballos y muchos, muchos conejos. Acá era todo muy seco, nos trajimos el agua abriendo rigueros con la pala. De Las Perdices hacia abajo, donde ahora está Casa Grande, había frutales, enormes higueras, parras, chacras; el canal, no entubado en ese tiempo, regaba y los campesinos crecían una gran cantidad de frutas y verduras. Transitábamos a pie por Antupirén hasta Tobalaba a tomar la micro, o a pie hasta las Parcelas, a la otra micro. 

¿A qué te dedicabas en ese tiempo?

A lo mismo que ahora. Había regresado de Europa tres años después de haber estudiado astrología, con libros y mucha información; estudiaba de día y de noche, estudiaba mucho porque tenía que hacerlo, era mi camino. Mi hermano Ignacio, instalado un poco más allá, hacía lo mismo, estaba en su último año de medicina, con su guagua nacida ese mismo 1981-

Fuiste muy decidida, ¿cómo te diste cuenta de esta vocación, pasó algo?

Sincronías de la vida, puros accidentes felices. Yo estaba en la universidad acá, empezó la dictadura, me tuve que ir, empecé a buscar por aquí por allá, hice viajes por México, Estados Unidos para ver dónde estudiar, estaba medio perdida. Pasé por Guatemala, ahí conocí a Alejandro Garrós, en el año 78, antes de que la Comunidad existiera o si existía en el futuro, pero no lo sabíamos. Luego me fui a Madrid, entré a estudiar psicología, pero ya estaba estudiando astrología. Con eso se me abrieron la mente y el corazón. 

 ¿Vivías sola aquí mientras tanto?

Sí, vivía sola. Con mi hermano al lado y estaba cerca Rony y Denisse. Albertino y su familia en la actual esquina de la Luna con el Buen Camino. Más al sur las otras cinco casas, todas joyitas de artesanía. 

 ¿Te daba miedo?

Pasaba miedo si salía de noche, por los perros. Alguna vez me tocó bajarme de la micro oscuro y caminar sin luminaria, sin huella, a lo derecho; te encontrabas con amantes, gente fumando, jóvenes del pueblo de Peñalolén entre los espinos. Don Juan de Carlos Castaneda fue mi maestro en eso de ver el miedo como un aliado y estar sola, me leí todos sus libros cuando llegué acá.

¿Y cuándo llegaron más vecinos?

En el año 81, éramos cinco casas; para la llegada de la luz en la parcela 17, en el año 91, éramos 12 casas comprando luz eléctrica, una tremenda inversión, pero teníamos que ponerla porque había niños chicos y la necesitábamos, sobre todo lavadora. Eso marcó un hito, con la luz se empezó a poblar mucho más. . La luz era carísima, teníamos que ponerla porque había niños chicos y necesitábamos lavadora. Pero eso marcó un hito, con la luz se empezó a poblar mucho más.

¿Y trabajabas desde acá?

No, acá era muy precario, tenía mi consulta en Santiago. Un año estuve atendiendo aquí por un embarazo, pero siempre fui a la ciudad hasta el año 2009 que de frentón puse mi consulta aquí y el síndrome del espino se apoderó de mí. Mi clientela lo agradece, nuestro barrio los saca de lo mundano y predispone a la experiencia introspectiva.

 ¿Te emocionas con tu jardín?

Es toda una vida, más de la mitad de mi vida. Este es un jardín adaptado, donde hay varios árboles que estaban acá, hay árboles regalados por la Conaf…Cuando empecé a regar con un hilito de agua, como un lápiz bic de agua que llevaba de una plantita a otra, crecieron los Maitenes, aparecieron los Litres, Aliantos, las hierbas en latencia. Después mejoramos la llegada de agua y planté sin mucha conciencia de lo endémico. Vino la sequía de los 90, varios años, que se llevó mucha planta y vamos otra vez, plantando. Son tres sequías importantes en estos 45 años, graves, la última fue terrible, devastadora para mí, y a estas alturas, lo que hay en este jardín son las especies que han sobrevivido a la sequía y que son una y otra vez resembradas por los pajaritos. Pero el río nunca se ha secado. Años con menor flujo de agua, claro, toda la Comunidad lo sabe. Cuando hay agua porque ha llovido y nevado en el año, como ahora, riego y riego y vuelve el vergel, que ya lo sé, es impermanente. 

 Hay una conexión profunda con este jardín

Es mi jardín, un apego personal. Es una parte mía. Es más que una planta que hay que regar. Es un apego corporal, de mujer, de dueña de casa. Lo verdaderamente importante es el territorio, como decimos ahora. Dentro del territorio, la quebrada, la montaña. La montaña es lo que me ha sostenido en los momentos más difíciles. Mirar la montaña desde el balcón ha sido mi templo, mi espiritualidad, mi rezo. Yo no participo mucho en la comunidad convencionalmente, sí rezo todos los días. Hablo con el agua. Agradezco que viene agua y rezo por agüita para todos nosotros. Porque somos un equipo. El agua es comunitaria. Por eso es tan importante, porque nos define mucho como comunidad. Igual ahora va a llegar el agua potable –ya nos hicieron las instalaciones– pero en el fondo es un agua que no es nuestra agua. No quiero ser malagradecida, pagamos una millonada por el agua potable, que aunque medio pésima, es un respaldo, y encuentro que hemos sido heroicos al vivir 45 años sin agua potable, pero el valor de nuestra agua que es agua de la tierra, es un tesoro.

 

LOS VECINOS Y LA COMUNIDAD

 ¿Cómo te vinculas con el barrio? ¿Participas de las iniciativas o actividades vecinales?

Tengo un vínculo profundo. Imagínate, hay gente aquí a la que quiero mucho y pues así por definición, quiero a toda la comunidad ecológica, a todos, a los que no conozco. O sea, no conozco a la mayoría. Cuando paso la portería siento placer, siempre me siento a gusto, me siento segura. Estoy en casa y algún rol cumplo, aunque silenciosa, mi vida siempre ha sido retirada. 

 ¿Y con tus vecinos?

Admiro, respeto y cada vez que puedo y que tengo la ocasión, le agradezco a los vecinos movidos, por ejemplo, la Xime (Milosevic), la Mena, los porteros, la Junta de Vecinos, etc. O sea, son almas buenas que mueven y sirven. Donde voy encuentro que está bonito. La comunidad es tan ingeniosa, tan bien hecha. He tenido épocas de mayor involucramiento, sobre todo cuando tenía hijos chicos participaba más. Hicimos el jardín infantil con un grupo de padres y madres que teníamos hijos chiquititos guiados por la que fue nuestra líder en esa empresa-emprendimiento, la Dorothea Hibder, que en paz descanse. Hicimos, construimos materialmente una casa que fue el jardín infantil de nuestros hijos. Llegaban ahí cerca de los tres años, tenían que ir sin pañales. Y alrededor de los seis, se iban a primero (básico).

 Fue una crianza en comunidad

Claro en tribu. Las mamás hicimos un grupo unido, porque además nos asistíamos en nuestras propias crisis de mujeres. Teníamos una forma de comunicarnos con caminos interiores para estar cerca, y nos juntábamos. Después llegó el teléfono en algún momento y coordinábamos mejor. La asistencia entre vecinos, principalmente con las mujeres fue para mí muy importante, otro agradecimiento. Hacíamos paseos con las familias, para todos lados juntos. 

 Todo fue muy colectivo

Si, maravilloso. La comunidad es una manera de vivir tan lógica y tan evidente, que a nosotros nos resulta muy bien. Como conocimiento ancestral. Y esto vuelve a lo mismo. O sea, uno quisiera que fuera así en otros barrios. Somos un barrio de Santiago, antes teníamos eso de rural, ahora somos urbanos que con mucha gracia y astucia hemos conservado un espíritu rural que tenemos que seguir cuidando del deprede. 

 Claro, porque también han subido de precio los sitios

Como adulta mayor he pedido que me rebajen las famosas contribuciones o que de frentón me las quiten. Pertenezco a un grupo que se llama “Mayores sin contribuciones”, somos miles. En mi caso, como en el de esos miles, no califico porque el terreno es muy caro. Soy millonaria con el terreno que tengo, pero resulta que mi mamá lo compró a medio dólar el metro cuadrado porque era tierra que nadie valoraba. Espero que esto se resuelva pronto.

 ¿Te refieres a toda la Comunidad?

 El sistema “Santiago” nos ha castigado, nos castiga constantemente. En vez de reconocer la tremenda gracia de la Comunidad, hay como una odiosidad por ser diferente, por no cumplir con la normativa. Ya, porque armamos una cosa anárquica, entonces no saben bien cómo funcionar con este pedazo de tierra que hay al medio, con esta gente rebelde al sistema. Cuando para algunos esto fue un experimento, para nosotros fue la vida, se fue transformando y se puede interpretar sociológicamente como un experimento social que ha funcionado y que entonces, yo digo que la actitud sería: repliquémoslo.

LAS CARTAS ASTRALES Y EL CIELO PARA LA COMUNIDAD

 La entrevistada tenía desplegada una carta astral que mostraba la situación coyuntural. En contexto, hace algunos días Estados Unidos había intervenido Venezuela y en Chile aún no se apagaban los incendios en la región del Biobío, al sur del país.

 ¿El cielo dice algo sobre por qué están pasando tantos hechos que remecen, como las tragedias naturales o las intervenciones políticas? 

Quirón en Aries. Ahí está el fuego. En cuadratura con Marte. En el incendio de la Patagonia que estaba la cuadratura vigente.

 ¿Se puede ver la situación del mundo en la carta astral?

 Sí, aunque no es mi expertise, yo no soy astróloga mundana, como se denomina la astrología global o política. Yo soy especialista en astrología psicológica personal.

 ¿Cómo se explican las cartas astrales?

Hora y ciudad de nacimiento, latitud, longitud. Desde ahí, el cielo donde están los planetas y rodeando los planetas o sistema solar, la franja zodiacal. Ese cielo astronómico se lleva al plano y aparece la carta astral. Es un pequeño aro de cielo en nuestro cosmos. 

 ¿Las rayas de tu pantalla que se ven en la carta astral?

Son los aspectos planetarios, ángulos geométricos entre planetas y la tierra. Este es un sistema geocéntrico. Si hablamos psicológica y humanísticamente es un sistema antropocéntrico.

 En este caso, ¿cómo se ve el escenario para el nuevo año?

El cielo está muy bonito en términos teóricos, en términos de aspectos y geometría. Salto de paradigma, Era de Acuario, todo eso es cierto astrológicamente hablando, pero esa es la poesía de los cielos. Al descender a la Tierra también es un valle de lágrimas, tenemos un sistema tan imperfecto, tenemos un ego colectivo que es manifiesto y tenemos un ego personal. O sea, aquí no es un cuento de hadas. Es como la lluvia, es maravillosa la lluvia y qué rico el temporal, pero un poquito más abajo queda la embarrada y no tiene la culpa la lluvia. Eso es lo que yo explico cuando me preguntan.

¿La carta astral es siempre la misma? 

Es una de nacimiento a muerte. El nacimiento de un evento. Es un momento que se saca como una foto y eso entrega una información. Luego de ese momento, todo siguió moviéndose y uno le puede agregar cosas, pero se va viendo el presente siempre en relación con ese pasado inicial o nacimiento. 

¿Qué información

Depende en lo que te especialices, la astrología es un conocimiento muy vasto y una carta astral tiene miles de variables imposibles de manejar simultáneamente. Yo me paseo por la herencia, nacimiento, infancia, estructura de personalidad, estructura del ego, y por sobre eso la naturaleza pura, sin ego, el Ser; áreas de la vida, etapas de la vida, en fin, autoconocimiento y apoyo en el desarrollo personal. Ese es mi servicio.

Artes y Oficios: Nada se fuerza; todo se acompaña

 

Valeska Leiva Duarte vive en un pedacito de cerro que para ella es refugio y escuela. Su vida ha girado en torno a la maternidad: dar y cuidar como modo de habitar el mundo. Sin embargo, también fue atravesada por el dolor más profundo cuando su hijo mayor falleció a los 20 años. Esa pérdida quebró el sentido cotidiano y la obligó a buscar formas para seguir.

“El fieltro llegó desde un lugar muy profundo, desde la necesidad de sostenerme cuando la vida se quebró”, recuerda Valeska. Lo que comenzó como la técnica para hacer juguetes para sus hijos se transformó luego de la muerte de José Ignacio: ya no era solo oficio, sino acto de supervivencia y amor. En su jardín —su taller y su santuario— aprendió a escuchar la lana, el agua y el movimiento. “Nada se fuerza. Todo se acompaña”, dice definiendo su manera de trabajar y de vivir el duelo.

Las plantas medicinales y el paisaje son sus maestros. Valeska habla de los maitenes como si la abrazaran al llegar a casa: esa presencia natural la reconecta con la esperanza y la alegría de vivir, “la naturaleza me tomó en brazos cuando no podía más”. Cada pieza que crea es, según ella, “una conversación silenciosa con la naturaleza y con mis propias heridas”: no busca cerrarlas, sino honrarlas. En ese gesto también honra la vida de Santiago, su otro hijo, que estudia psicología y le da luz en el camino.

Como artista, Valeska se mueve en territorios ancestrales y femeninos: el fieltro, la lana, los tiempos largos del trabajo manual. Le conmueve pensar que lo que nace en su jardín termina acompañando hogares en distintos lugares. “Lo íntimo se vuelve compartido”, dice, y en esa frase resume la emoción que siente al ver sus piezas viajar. Viajan mujeres, hadas, de cabello largo, flores, niños pequeños y mucho amor entre lanas y colores.

Su labor como educadora de párvulos se nutre de esta misma mirada: el arte como primer lenguaje humano, sin separación entre emoción, cuerpo y pensamiento. Trabajar con materiales naturales permite a niñas y niños expresarse desde un lugar genuino y sin juicio. Esa pedagogía también la lleva a la educación superior, donde impulsa a jóvenes a reflexionar sobre una forma de habitar el mundo más sensible y responsable. “La educación no puede separarse de la vida ni del territorio que habitamos”, afirma con convicción.

Valeska comparte su oficio en talleres gratuitos para los niños del Camino de La Luna, donde vive, y fue una de las creadoras de la “Placita de los Duendes”, un proyecto comunitario construido entre vecinos que es símbolo de colaboración y afecto. Sobre su rol como docente, ha liderado iniciativas que buscan reconectar a los estudiantes con la vida, la tierra y la responsabilidad colectiva, con experiencias como viajes al Banco Base de Semillas del INIA Intihuasi, en Vicuña, donde los estudiantes reflexionan sobre soberanía alimentaria y el rol ético del profesional.

Para 2026 proyecta fortalecer su labor docente y consolidar su presencia en la tienda del Pueblito Los Dominicos, donde su obra busca un encuentro cálido y respetuoso con quienes la reciben. “Mi camino es honrar la vida, incluso después de la pérdida, y acompañar a otros desde ese mismo lugar”, concluye Valeska, cuyo trabajo es testimonio de cómo el arte y la tierra pueden transformar el dolor en cuidado y sentido colectivo.

https://www.instagram.com/artemysas_tienda?utm_source=qr&igsh=MTE1YmFiNHFva3o1ag==

Breves

Iniciativas vecinales como la limpieza de caminos y poda de árboles han hecho de este verano una comunidad activa en contra la prevención de incendios. Conoce los avances que hemos tenido con la adhesión al Plan de Regulación de Deudas de Gastos Comunitarios. Así como también, las ganas de compartir conocimientos entre mujeres que tejen. Infórmate sobre los gecos y la investigación Fondecyt que se realiza en el barrio y sobre los arreglos eléctricos en portería.

 Ejemplo de organización comunitaria

Vecinas y vecinos de Las Estrellas Sur y Oriente, preocupados por el riesgo de incendio del piedemonte, se organizaron para realizar el trabajo de poda preventiva, raleo de piso, limpieza de ramas secas y despeje de camino.

El trabajo fue ejecutado por un equipo bajo la supervisión de Carrison. La cuadrilla logró un cortafuego de 9 metros de ancho a lo largo de todo el camino. Las Estrellas quedó impecable, segura y bella.

Éxito rotundo e inspiración para otros caminos como La Luna, que siguieron el ejemplo realizando estas mismas acciones de prevención días después.

“El gran secreto es estar presente, motivando con entusiasmo, no soltar, informar constantemente los avances. Eso fue lo que hicimos un grupo de vecinos y recibimos mucho apoyo y agradecimientos. Vamos a seguir organizándonos para concretar proyectos que tenemos, a través de la nueva gobernanza, con iniciativas que nos unan en colaboración con la Junta de Vecinos”, indicó Tere Riesen una de las organizadoras.

Al finalizar los trabajos hicieron una pequeña celebración entre la cuadrilla de Carisson y algunos vecinos, pues para Tere es agradecer, valorar su trabajo y destacar con gratitud el involucramiento con el barrio.

Bajo la misma inspiración, la directiva solicitó a las empresas Crillón, Pocuro y Vial que realizaran un cortafuego preventivo en todos los bordes de cada predio, como medida de prevención y reducción de riesgo.

Tanto la municipalidad como la Inmobiliaria Crillón ejecutaron acuciosamente el trabajo solicitado (parcela 2). Las empresas Pocuro y Vial aún no han concretado la limpieza, pero se mantienen las conversaciones.

 

Tejiendo comunidad

“La idea surgió de las ganas de enseñar y de transmitir conocimientos, sin que fuera algo mercantilizado. ¿Por qué tenemos que pagar por todo? Simplemente es juntarnos a enseñar y aprender, a compartir conocimientos”, cuenta Mabel Rodríguez, vecina de La Huella.

Son un grupo de mujeres que ha ido creciendo en este medio año desde que comenzó la iniciativa de Mabel. “Conversando e hilando la vida, nos hemos juntado hasta siete mujeres que han ido retomando tejidos, resolviendo dudas de diseño, en un espacio de acompañamiento y conversación. Es lo que ocurre en todo grupo humano. Nos vamos enterando de la vida mientras trabajamos. Conversamos de todo: contingencias, noticias, mientras avanzamos en cada uno de los proyectos”.

La cita es los jueves a las 18:30, sin que nadie se ponga de acuerdo previamente. Palillos o crochet, empezar un proyecto nuevo, terminar algún tejido o simplemente aprender, es el objetivo de las reuniones en La Huella, en casa de la vecina Mabel Rodríguez. Cada una lleva su tejido y algo para compartir.

No es requisito saber, solo querer aprender. Cualquier persona puede sumarse. Contacto: Mabel Rodríguez +569 8837 3365.

 

Una mejor comunidad se construye contigo

La Junta de Vecinos desarrolló una fórmula innovadora, dirigida a vecinas y vecinos que –por distintas razones– habían dejado de pagar los Gastos Comunitarios o nunca habían aportado. Una propuesta para que todas y todos pudieran regularizar su situación de pago, de manera sencilla y accesible.

La campaña comenzó con la difusión de un folleto explicativo a través de nuestros canales de comunicación, además de la entrega del folleto impreso y de la atención presencial en la entrada de la comunidad.

Como directiva nos enorgullece la buena acogida. A la fecha, luego de dos meses de implementación, 24 familias se han acogido al Plan de Regularización y seguimos recibiendo solicitudes.

Todo es pura ganancia: se fortalece el sentido de pertenencia desde lo relacional, y de a poco la recaudación aumenta y abre las posibilidades de concretar los sueños de comunidad.

Más información
https://drive.google.com/file/d/1Mpus-ixZoRMIkTRQBNGh1VayyOOn3zrC/view?usp=sharing

 

Poda Eucaliptus en acceso

El martes 17 de febrero se realizó la poda preventiva de los eucaliptus ubicados en la entrada de Antupirén #9401.

Durante cinco horas se extendieron las labores de corte, poda y retiro de ramas. Dejando el camino limpio y volviendo a transitar de manera normal por ambas vías.

La empresa que realizó el trabajo fue Regenera, organización de origen local y con vocación social. Las labores a cargo de Juan Carlos Guzman quien con su equipo lograron de manera eficiente el corte, despunte a los árboles y posterior limpieza y retiro de ramas y follaje.

La Junta de Vecinos y administración están evaluando otros árboles del barrio para poder realizar futuras podas preventivas durante el año, y de esta manera, mantener un tránsito seguro para los vecinos.

 

Renovación eléctrica en portería

A raíz de una falla eléctrica, se realizó una renovación completa de la instalación eléctrica de portería, dado su mal estado y el alto riesgo que representaba para nuestros porteros. 

Durante la revisión, se instaló un nuevo tablero y se reemplazaron los automáticos por otros de mejor calidad, para proteger la instalación ante incendios y cortocircuitos. También se agregó un interruptor diferencial para salvaguardar a las personas. Se separaron los circuitos y se cambiaron todos los cables, tuberías y cajas eléctricas.


Es importante mencionar que esta renovación corresponde a la red eléctrica de corrientes fuertes, mientras que la red de corrientes débiles (alarmas, cámaras, Wi-Fi) quedó pendiente.

Se repuso la alimentación eléctrica del baño, sin reemplazar la tubería. Para hacer este trabajo de manera correcta según las normas vigentes, se requiere profundizar la zanja actual a 30 cm, lo que implicaría interrumpir el tránsito vehicular.

No obstante, un futuro proyecto de “nueva portería” debiera contemplar la reubicación del baño, entre otras necesidades, por lo que se pospuso esta parte del trabajo.

Mejorar las condiciones laborales de nuestros trabajadores, incluyendo el entorno físico y la seguridad, es uno de los proyectos prioritarios de esta directiva. Súmate a través del compromiso de pago de tus GGCC.

 

Gecos invasores

La especie invasora es estudiada por el Dr. Claudio Reyes Olivares, biólogo ambiental y Doctor en Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Chile, quien investiga desde hace más de tres años al geco mediterráneo, de nombre científico Tarentola mauritanica. Actualmente, sigue la investigación con un proyecto FONDECYT de Postdoctorado financiado por Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID.

 “Esperamos que esta oportunidad permita la generación de nueva información sobre la presencia del geco mediterráneo en Chile y de esta manera, poder tomar decisiones con respecto al nivel de impacto en los ecosistemas, si está haciendo daño o no”, indica el PhD Claudio Reyes. El investigador viene periódicamente a la comunidad, para saber más sobre sus parásitos, su piel, y ver si tienen salmonella. En general, lo acompañan estudiantes que apoyan con la investigación que se encuentra en etapa de término.

 Al geco le gusta vivir en un ambiente antrópico, come insectos, pero también le gustan los pequeños lagartos nativos. Son principalmente nocturnos y se les ha visto por las paredes de casas de vecinos. Miden alrededor de 15 a 20 cm de colores tierra, muy rápidos también.

 Si ve algún individuo de esta especie, puede comunicarse al SAG para su retiro y si no, Claudio podría venir a buscarla (+569 3624 0844). Se pueden seguir los avances de la investigación en su Instagram (@proyecto.geco.mediterraneo) y ver unas imágenes y videos de la especie.

 

 

 

25 de octubre, 45 años latiendo juntos (Corto documental)

Revive lo que fue nuestra Fiesta Aniversario 45. En esta pieza audiovisual encontrarás los mejores momentos de este encuentro: testimonios de los protagonistas, la visión de los vecinos, artistas, talleres, músicos, la procesión de la Patrona y el mercadillo de emprendedores.

El corto documental realizado por nuestro vecino Gonzalo Silva Valdés, retrata el antes, durante y después del festejo. Simplemente no podrás dejar de verlo. El realizador registró todo el proceso del festejo, con las voces de los principales gestores y articuladores del evento.

 

Una de las motivaciones que siente Gonzalo para trabajar en este registro es “darle el carácter patrimonial a nuestro barrio”. Gran parte de su estadía ha sido registrar los momentos de la Comunidad, lanzamientos, eventos, fiestas, asambleas, entre muchas actividades de la vida misma están atesoradas como un gran banco de imágenes de la comunidad.

“Para mi fue muy significativo el hecho de poder registrar esta fiesta de los 45 años, porque es un evento que toda la Comunidad esperaba. Hace mucho, casi ocho años que no teníamos una de esta envergadura. Con anterioridad hubo pequeños atisbos de fiesta, pero no del tamaño de esta última celebración”.

Agrega que al ser una fiesta de carácter patrimonial se siente llamado y comprometido, ya que en su opinión este barrio “es un aporte a la ciudad en todo sentido, pero principalmente en el ámbito cultural, pues muchas de las personas que viven aquí pertenecen a esa esfera y ese es nuestro principal valor, más que el ecológico”.

“Quise darle un rostro al valor de nuestros vecinos, a todos quienes participaron y trabajaron comprometidos. La gente tiene que saber que nosotros abrimos nuestras puertas para ser visitados y convocar a nuestros vecinos a ser parte de la celebración, Lo Hermida, El Barracón, La Faena, donde también pudieron mostrar lo que hacen, las arpilleras, la medicina ancestral mapuche, la poesía”, agrega.

Un trabajo alucinante, comunitario y de tanto amor y cariño por nuestro territorio. Sigamos latiendo juntos, llenándonos de abrazos fraternos y respirando comunidad.

 

Ha llegado carta

Agradecemos los buenos comentarios de vecinas y vecinos sobre la edición anterior de nuestro boletín El Espino.
Esperamos tus comentarios y te invitamos a proponer temas que te interesen, a compartir narraciones e imágenes, para que sus páginas se llenen con la voz de todas y todos.

Escríbenos a: comunicaciones.comuecologica1@gmail.com


“Quiero felicitar a todas/os que hicieron esta edición del Espino. Maravilloso trabajo”. (Petra Albutz, WhatsApp, 12 de noviembre).

“Preciosa editorial. Gracias”. (Erika Salazar, WhatsApp, 12 de noviembre)

Me encantó la historia de la familia Riesen”. (Jo Arriagada Moren, Facebook, 13 de noviembre)

“Gracias por esta estupenda publicación que nos mantiene informados y unidos. Gracias por el bello y valioso editorial. Gracias por la existencia de Marcus y Tere, dos personas excepcionales que tenemos la suerte de conocer y compartir. Gracias por haber tenido entre nosotros al mítico Héctor Noguera. Gracias a Gabriel y todos los vecinos que se ocuparon de la fiesta y se esfuerzan y trabajan por y para todos nosotros. Gracias por todo”. (Vivianne Mendy, Correo electrónico, 14 de noviembre)

“Me gustó este número porque estaban buenas la entrevistas, había profundidad en las historias, y sobre todo, lo importante que se haya retomado “El Espino” como medio para estar conectados, comunicando, que es fundamental para la convivencia de los vecinos, para generar diálogo, para establecer puentes que nos ayudan a conocernos… super interesante la propuesta del “Espino””. (Gonzalo Silva, WhatsApp, 18 de noviembre)

Llevo poco tiempo viviendo en esta comunidad, pero gracias a la revista El Espino he podido conocer la diversidad de iniciativas y proyectos que aquí florecen. Lo que más valoro es la posibilidad de registrar y compartir la vida de pueblo que se vive al lado de la cordillera: un ritmo propio, lleno de encuentros, de colaboración y de un profundo respeto por nuestro entorno. Dejar constancia de estas acciones no solo fortalece nuestra identidad como comunidad, sino que también contribuye a la protección de la flora y fauna que nos rodea. El Espino se convierte así en un puente entre lo que somos, lo que hacemos y lo que queremos preservar para las generaciones que vienen. Estoy agradecida de formar parte de este territorio vivo, que se cuida y se celebra en cada edición de la revista. Gracias a los que hacen posible que la revista pueda entregarnos tanto”. (Pamela Ramírez, correo electrónico, 9 de diciembre)

Breves

Encuentro en Las Estrellas

El sábado 13 de diciembre se vivió un significativo encuentro vecinal en camino Las Estrellas. La instancia fue organizada por un grupo de vecinas y vecinos con el objetivo de conocerse para impulsar una nueva gobernanza comunitaria.

 

La jornada comenzó al atardecer. Vecinos y vecinas participaron activamente en actividades de venta, intercambio y trueque, compartieron alimentos, experiencias y también momentos de celebración. Las Estrellas se transformó en un espacio de encuentro y convivencia, donde incluso hubo baile y música, fortaleciendo el sentido de comunidad y pertenencia.

Para Ximena Maruri una de las organizadoras: “Estamos tratando de promover conocernos, en su mayoría somos vecinos antiguos que, motivados por la inseguridad –robos y portonazos– nos empezamos a organizar. Somos cinco o seis personas buscando una forma de convocar para que los vecinos se unan y se conozcan. El encuentro es una excusa para conocernos. Hicimos una ronda donde se presentaron, que fue larguísima. Este es el puntapié inicial, porque la idea es hacer otras instancias lúdicas con el mismo trasfondo”, indicó.

Por su parte Paulina Costa, también organizadora de la actividad, valoró la convocatoria y la voluntad de encontrarse. “De alguna manera el hecho de estar al borde de la Comunidad hace que tengamos necesidades bastante comunes. A veces tiende a generar una sensación de distancia con el resto de la comunidad, pero la intención es tratar de vincular a los vecinos a la idea de la nueva gobernanza con esta participación y organización más de base con estas vocerías de vecinos organizados en cada una de las parcelas y hacer llegar a la JJVV los espacios de colaboración con iniciativas”.

Como indica Paulina, más allá de la actividad recreativa, la iniciativa fue la excusa perfecta para avanzar en la organización comunitaria, generar vínculos entre quienes habitan el sector y sentar las bases de un trabajo a largo plazo. 

Desde la organización destacaron que este tipo de instancias reflejan el espíritu de la Comunidad Ecológica: un territorio vivo, participativo y comprometido con el bienestar colectivo y el cuidado del entorno.

Sobre las impresiones del encuentro, Ema estaba muy entusiasmada. “Ha sido una instancia muy agradable, hoy conocí a mucha gente que en cuatro años no había podido conocer. Nosotros estuvimos mucho tiempo de “caseros” porque nos entraron a robar, éramos conocidos por lo que nos había pasado, pero con instancias como estas, podemos conocer a quién está al lado, qué le está pasando o cómo podemos ayudar”.

Sobre lo que viene, desde la organización indican que esperan poder organizar nuevos encuentros el próximo año y para Las Estrellas, en el marco de la nueva gobernanza, hacer un censo del camino, poder georreferenciar y levantar información importante como cantidad de habitantes, edades, problemas de movilidad, piscina, entre otras informaciones.

Encontrémonos en Las Estrellas marca un paso importante, reafirma el potencial convocante a las iniciativas vecinales, el sentido de pertenencia del territorio, la ocupación amorosa de nuestros espacios públicos como la Plaza del Buen Amigo, la organización y celebración compartida.

 

Cierre negociaciones con La Reserva

De acuerdo a la votación realizada en nuestra última asamblea de fecha 26 de julio 2025, nos fue mandatado negociar con el Condominio la Reserva la posibilidad de tener accesos bidireccionales y libres para ambas comunidades, entrando y saliendo indistintamente por Antupirén 9401 o por Camino La Tierra desde y hacia Antupirén. Lo anterior en el entendido que para nuestra Comunidad es deseable contar con un segundo acceso dados los atochamientos en portería en las horas punta.  

Después de varias reuniones y búsqueda de beneficios mutuos, los vecinos representantes de la Reserva definieron someter a votación la alternativa de libre circulación de la Comunidad Ecológica por Camino La Tierra desde y hacia Antupirén.

Los resultados de la votación fueron:

  • Universo de casas encuestadas: 29
  • Votantes efectivos: 24
  • 87% votó que no, es decir, se opuso a la circulación de la Comunidad Ecológica por el Camino La Tierra.

Este acceso ya se encuentra bloqueado para los residentes de La Reserva, y con este resultado no podrán acceder por nuestra portería residentes, visitas ni clientes de la inmobiliaria.

Actualmente estamos en la evaluación de factibilidad de que ese camino quede eventualmente como entrada y salida de emergencia para ambas comunidades. 

Este no es el escenario que esperábamos, pero es prerrogativa de los vecinos de La Reserva autorizar o no ese paso. Por nuestra parte seguimos trabajando en la búsqueda de soluciones viales que permitan descongestionar el acceso por portería. 

 

Imágenes, memoria y patrimonio barrial

 

Tenemos abiertos todos nuestros canales para que nos compartas tus fotos que muestren nuestro barrio, su gente e identidad, flora y fauna, actividades. Todo lo lindo que somos (fuimos y podemos ser). 

Si quieres mostrarnos tu forma de ver la Comunidad, mándanos tu foto con una reseña o un texto contando cómo lo conseguiste o qué fue lo que te motivó y lo incluiremos en el pie de foto, más tu nombre. 


comunicaciones.comuecologica1@gmail.com

 

 

 

Haz tu parte. Sé como el colibrí

 

Una antigua leyenda indígena cuenta que, hace mucho tiempo, un gran incendio arrasó la selva. Todos los animales huían para salvarse, mientras el fuego avanzaba sin control. Desde lejos, un jaguar observaba con asombro cuando notó que un pequeño colibrí volaba en dirección contraria: iba del río al fuego una y otra vez. En su pequeño pico llevaba gotas de agua, que lanzaba sobre las llamas.

El jaguar, intrigado, le preguntó:

–¿Qué haces, colibrí?

–Voy al río, recojo agua y la echó sobre el fuego –respondió.

–¿Estás loco? ¿Crees que con eso vas a apagar el incendio?

El colibrí respondió con calma:

–Sé que no puedo apagarlo solo. Pero este bosque es mi hogar. Me da alimento, abrigo y vida. Yo soy parte de él, y él es parte de mí. Estoy haciendo mi parte.

Entonces los espíritus del bosque, conmovidos por su esfuerzo, enviaron un fuerte chaparrón que terminó con el incendio.

Nuestra comunidad también enfrenta desafíos. No hay incendios, pero sí necesidades que requieren del compromiso de todas y todos: seguridad, limpieza, mantenimiento, administración. Y lo cierto es que en noviembre hubo una baja en el cumplimiento de los pagos comunitarios. ( Ver gráficos)

En octubre, 461 de las 845 casas de la comunidad realizaron su pago, es decir, apenas un 51% del total. En noviembre, esa cifra bajó a 434 hogares: 27 vecinos menos cumplieron con su contribución. Además, las casas con pagos atrasados aumentaron de 39 a 67, y las viviendas que no pagan se mantuvieron prácticamente igual: de 345 a 344. 

Esto significa que poco más de la mitad de la Comunidad está sosteniendo los servicios que usamos todos. Cada vecina y vecino que deja de pagar genera un vacío que simplemente afecta los servicios que todos compartimos y necesitamos.

Te invitamos a revisar el Protocolo de Gastos Comunitarios y los informes económicos mensuales, donde detallamos en qué se utilizan los aportes. Y también a estar atento a la propuesta de regularización de deudas, que compartiremos próximamente, pensando en quienes desean ponerse al día.

La fábula del colibrí resalta el poder de la perseverancia, la responsabilidad individual y el trabajo colectivo, mostrando cómo pequeñas acciones pueden generar un gran cambio.

Como el colibrí, cada uno puede hacer su parte. 

Tu aporte, por pequeño que parezca, hace la diferencia.

Haz tu parte. Sé como el colibrí.