16 de Marzo de 2026 Comunicaciones Comunidad Ecológica Peñalolén

Reportaje: La comunidad que soñamos

Espacios de encuentro, de celebración, de apoyo. Espacios para trabajar y para compartir. La llegada del 2026 marca un nuevo comienzo y nos preguntamos cuáles son los sueños de la comunidad de vecinas y vecinos.

Compartimos las visiones de un grupo de vecinas y vecinos que respondieron la pregunta ¿Cuál es tu sueño para la comunidad? La gran mayoría de los consultados aprecian el entorno natural, la flora y fauna que nos acompaña y que se ha mantenido pese al aumento de habitantes y casas. Se repite el sentimiento de valoración por la calidad humana de sus vecinos. 

Sin embargo, existe una añoranza por el conocerse más, que existan mayores espacios de encuentro; el respeto entre vecinos y el cuidado de los espacios naturales de la comunidad. Te invitamos a conocer sus miradas, proyecciones y sueños para nuestro barrio.

Pamela Farías: “No tengo un sueño para la Comunidad. Es que me enamoré de este lugar así tal cual era. Ya en esos años decían que eran muchos, que no era lo mismo. Para qué decir cuántas familias viven hoy. Es necesario poner en orden a este inmenso rebaño que usamos, usufructuamos y gozamos de este lugar. Diferenciar en los que vivimos aquí porque amamos esta Comunidad y los que viven aquí por otras razones. Mucho rebelde que no entiende el concepto de habitar aquí. Me gustaría que todas y todos paguen GGCC y así poder concretar muchas necesidades: mejorar los sueldos a los trabajadores, emparejar las calles rellenando con tierra, tener un compost comunitario, marcar completamente las mangueras, tener un carrito tipo transporte de los habitantes para las mañanas y tardes, que haya más interés por actuar qué opinar. Participar y crear comités, enseñar a los nuevos la historia del lugar y lo que se quiere mantener y lograr”.

María Izquierdo: “Mi sueño para la comunidad es que se multiplique y se transforme en una pandemia. Que muchas más personas tengan la oportunidad de vivir diferente, de tener oscuridad en la noche, silencio, animalitos que salen arrancando de las urbanizaciones, que tengan la posibilidad de encontrarse con el vecindario en una Canasta comunitaria, en un teatro, en la fiesta de aniversario, saludando día y noche a las maravillosas personas que nos cuidan desde hace tantos años, los porteros. Con una JJVV que se renueva donde hay participación con todos estos pueblitos de artesanos, con un cafecito por aquí por allá, con la clase yoga. Que se nos contagie el síndrome del espino, que significa que no quieres salir de acá de la Comunidad, que quieres pasar meses. Lo que no significa que no estemos abiertos a la ciudad. Ojalá que existieran más islitas con puentes como el nuestro”.

 Paulina Costa: “Para la Comunidad sueño más espacios de interacción, de coordinación de redes de apoyo. Sueño que la nueva gobernanza se habilite, que desde las bases vecinos y vecinas puedan levantar proyectos y apoyar trabajando en coordinación con la JJVV.  Sueño que más vecinos y vecinas se sumen al esfuerzo comunitario a través de los GGCC para fortalecer la capacidad de desarrollo de proyectos dentro de la comunidad y sueño principalmente, que se abran espacios de calidad, que permitan efectivamente la interacción de la comunidad con sus comunidades vecinas, creo que estamos al debe.

 Osvaldo Torres: “Llegamos en el año 1991 a la comunidad. Nos casamos acá, por lo tanto, para nosotros es nuestro hogar, vecindario, barrio y creo que ha tenido importantes progresos. Por ejemplo, el haber pavimentado el Buen Camino para evitar el polvo que era insoportable. Haber generado una JJVV, que se elige democráticamente y que ha ayudado a hacer adelantos son cosas bien importantes. Queremos a la Comunidad porque hay una diversidad de creencias, opiniones políticas que permiten hacer efectiva la democracia entre nosotros.

Me preocupa esto del camino con las mangueras y filtraciones de agua, hay mucho hoyo, desvíos de agua. Sería importante poner cámaras en las calles principales, más que para vigilar lo que hacemos, para que las cosas se puedan cuidar y proteger de actos de vandalismo y robo que han sucedido.

También aumentar la forestación con árboles nativos, que consuman poca agua para tener protección con este cambio climático. Me parece importante ver algún sistema de estacionamientos de vehículos, que los fines de semana trancan el tránsito. Ojalá que haya control sobre los nuevos condominios para que no terminemos siendo una comunidad burbuja completamente aislada de la ciudad”.

 Fernanda Paz: “Con el tiempo muchos sueños se han cumplido o han ido ajustándose al cambio constante que nos rodea. Me gustaría que nos sumáramos a la conciencia ambiental, sobre cómo nuestras mascotas también impactan en el ecosistema, especialmente estando en un sector precordillerano donde todavía encontramos flora y fauna nativa. Que nos sumemos también hacer espacios seguros para tener a nuestras mascotas. Así como hacen plazas para los niños, hacer también algo para los perros, adaptar algún espacio y sumarse a las nuevas tendencias”.

 Mikaela Cordua: “Sueño que este lugar sea un referente en Santiago: una cuna cultural donde profesores, artesanos, músicos, artistas, actores, consultores, terapeutas, participemos y nos sintamos orgullosos de este pueblo único. Que sus cafés, teatro, mercado, heladería, florería, restaurantes y espacios de bienestar florezcan y que seamos referentes de convivencia, de reforestación, de cuidado del entorno, de cultura sintiéndonos orgullosos de nuestro entorno y lo que hemos construido”.

 Camila Kirberg: “Mi sueño 2026 para la comunidad es que sigamos construyendo vínculos entre los vecinos y vecinas. Que podamos buscar los espacios necesarios para compartir saberes que nos permitan tener una vida más plena y que también nos permitan valorar y cuidar mejor nuestro territorio. Específicamente me gustaría que se fortalezca la cultura de compartir el auto. Que se haga conciencia de lo positivo que es para todos llevar “a deo”.

Que se siga trabajando en la exitosa campaña “Guarda tu Perro” y que las plazas queden libres de caca de perro y colillas de cigarro.

Sueño que celebremos en comunidad con fiestas familiares y bailables las estaciones del año, cada estación con una fiesta ritual particular. También me encantaría que rescatemos los almuerzos comunitarios con una mesa larga en las calles”.

 Bastián Bodenhofer: “Yo llegué a la comunidad cuando aún no había luz ni cercos entre las casas. Creo que éramos unas 20 familias, hoy ya no sé cuántas somos, ¿cerca de 900? Me gustaría recuperar algunos valores de esos tiempos, cosas que echo de menos quizás porque la comunidad ha crecido: algunos vecinos antiguos se han ido y han arrendado sus casas. Los nuevos arrendatarios desconocen ciertas reglas que establecimos los primeros que llegamos a la comunidad: casas hechas con materiales de la zona (barro, piedras) y sobre todo el respeto por la naturaleza y una sana convivencia entre vecinos. El silencio.

El silencio urbano de este espacio maravilloso, los sonidos naturales, son un privilegio. La comunidad era una estación para las aves migratorias. Ojalá volvamos a normalizar una sana convivencia”.

También me gustaría que se pudiera facilitar el reciclaje, si bien hay un sistema que pasa –o que debiera pasar– muchas veces quedamos con los materiales porque no tenemos puntos limpios dentro de la comunidad y algunos no podemos pagar por el programa de Reciclaje a tu Puerta ya que se suma a pagos altísimos de contribuciones, gastos de mangueras (¡aún existe robo de agua!).  La idea es que seamos una comunidad ecológica y no “pocológica”. Aun así, sigue siendo un lugar de vida donde la naturaleza nos cobija, y siempre es un agrado sentirse respaldado por vecinos constructivos, creativos y dispuestos a mejorar nuestra calidad de vida. Nuestros porteros cumplen un trabajo impecable y siempre hay iniciativas para seguir avanzando hacia una regulación que nos permita sortear las vicisitudes propias de un sector semi campestre, semi urbanizado y semi tomado en cuenta por la comuna. ¡Vamos que se puede!”

 Javiera Gómez: “Vivo desde los seis años aquí. Hoy tengo 43 y vivo con mis hijos.  En la comunidad hay algo estructural y logístico que me encanta, que sea un lugar que mantenga la ruralidad dentro de lo más posible a pesar de lo urbano –que es necesario, pero creo que mi motivación pasa por el encuentro con la gente, por sentirme parte o sentirnos parte de algo que tuvieron mis papás que fue un bonito comienzo de la comunidad. Que había un grupo de hartas familias –no todas– con objetivos comunes, con proyectos comunes, con ayudas. Había unas cosas muy bonitas de donde todos nos sentíamos parte. De ese grupo yo sigo teniendo amigas que siguen viviendo acá. Luego la comunidad se empezó a masificar y yo conozco muy poco a la gente nueva. Ahí yo me pregunto ¿por qué no participo? Sé que hay espacios de harto encuentro, la JJVV llama a participar, hay un tema por qué no me siento tan convocada, quizás. Mis hijos no tienen amigos en la comunidad, salvo un par. No conocen a niños de su edad. Entonces como que me gustarían esos espacios de encuentro, de tejido social, que uno se siente segura. Me cuesta encontrar esa amorosidad en muchos vecinos. Hay una cosa muy ruda, agresiva e individualista”.

 Mabel Rodríguez: “Me encantaría que hubieran espacios para compartir con nuevos vecinos, hemos crecido tanto que nos cuesta, nos perdimos. Se perdió esa instancia en la que todos nos ubicábamos. Que haya espacios donde pudiéramos conocernos, por ejemplo, lo que ocurre en la MicroCafé o el que ofrece Marty, ir a su casa jugar “El encuentro” (un juego de mesa); ella está haciendo eso una vez al mes y también tiene que ver con conocer gente. Se necesitan estos espacios para poder compartir, conocernos, pero también conocer cómo funciona la Comunidad. Como que nos metemos en las reglas, del perro, de la basura, y no nos estamos conociendo, estamos perdiendo esa parte afectiva y vemos que hay algo allá afuera y nadie es capaz de acercarse e ir ayudar y para evitar eso, sería rico generar ese tipo de espacios. Yo hago el mío”.

 Patricia Geuther: “Que podamos seguir viviendo en este lugar prístino, todavía podemos escuchar silencios, los pájaros nativos. Que podamos cuidar este entorno de naturaleza. Es un gran sueño que sigamos manteniendo esa conciencia, cuidar el bosque, reciclando, cuidando nuestra alimentación, comiendo alimentos sanos. También sueño con que podamos seguir fortaleciendo nuestros lazos entre vecinos, que cualquier conflicto que se pueda tener, se resuelva de buena manera. Que tengamos conciencia de los trabajos, de todo lo que se hace, que todos hagamos nuestro aporte a la JJVV, como corresponde para seguir fortaleciendo este lugar y también a nivel espiritual. Que haya más encuentros, de conocerse, de compartir, de rezar, de cantar juntos. Sueño que podamos tener muchas más actividades juntos, que podamos ayudarnos, apoyándonos como comunidad. Que se hagan muchas más fiestas, se fortalezcan todas las redes a nivel artístico, la música, la danza y todas las actividades culturales. Y a nivel humano también, apoyar en todos los planos y seguir compartiendo como la linda comunidad que somos”.


 

¿Cuáles son los conceptos que más se repiten entre las y los vecinos?

Con ayuda de la Inteligencia Artificial, se elaboró una nube de conceptos, donde las palabras más grandes de la ilustración fueron los conceptos que más se mencionaron entre los vecinos y las palabras de tamaño más pequeño son los conceptos menos nombrados.