Seguridad

El preciado bien de la seguridad

Durante muchos años, para quienes nos vinimos a vivir a la comunidad, no fue tema el de la seguridad como factor de elección. Podía pensarse que ello era más propio de quienes buscaban condominios más tradicionales que garantizaban todo tipo de medidas preventivas de última generación para tranquilidad de la familia. Nuestro paradigma, en la misma compleja comuna de Peñalolén, se expresaba en todo lo contrario: muros bajos de pirca o malla biscocho, portones abiertos todo el día (y noche también), autos sin pestillo, casas abiertas, y en general un sano descuido que, salvo escasas excepciones, no tenía repercusiones. Sino era porque en los informes de seguridad se comunicaban algunos robos menores –concentrados principalmente en el verano–, la gente no hubiera seguido percibiendo riesgos bajos en el estado de las cosas.

Hoy, lo que veníamos viendo cual espectadores del fenómeno de la delincuencia “ciudad abajo”, debemos afirmar que se ha instalado en nuestra propia Comunidad. Como botón de muestra, durante la últimas dos semanas hemos sido víctima de al menos 8 robos efectivos (los consignados en portería), 2 con moradores, 1 con violencia, 3 de vehículos desde el interior, varios intentos frustrados tanto en hogares como en obras en construcción.

A diferencia de años anteriores, ya no suceden sólo en los sitios perimetrales o cercanos al exterior de la comunidad, el mapa de episodios se ha difuminado hacia el interior, afectando caminos como la Tierra, la Luna y Piedra Blanca. Tampoco se trata de ladrones ocasionales o sin experiencia que antaño se llevaban bicicletas, balones de gas u otros, hoy vienen organizados en bandas profesionales, que no escatiman en medios ni riesgos para acceder a casas, con modus operandis y horarios poco antes vividos. En síntesis, estamos ante una nueva realidad instalada y debemos prepararnos cultural y materialmente para ello.

El trabajo del Consejo Comunitario de Seguridad –que ya se ha reunido 3 veces, más el trabajo de los equipos por ámbito– en conjunto con la Directiva, se ha dividido en dos agendas: una a corto plazo y otra de reforma de nuestro sistema y acciones a mediano plazo. En el primer ámbito de acciones, nos reunimos con el área de Seguridad Ciudadana del Municipio con el cual intercambiamos requerimientos e información valiosa. Se acordaron algunas soluciones urgentes relacionadas con dos puntos débiles de la Comunidad dependientes de ellos: la Parcela 2 (después del Teatro Camino) y la zona superior de Antupirén adyacente a la Parcela 6B, con cierres efectivos e iluminación respectivamente. Esto aparte de la instalación de cámaras panorámicas en las intersecciones de Antupirén con Las Perdices, y con Álvaro Casanova, que se agregaría a la ya instalada en los Presidentes con Las Perdices.

En el otro ámbito, se realizó un levantamiento preliminar con la Encuesta de Seguridad interna, la que fue respondida por 160 hogares aprox. y arrojó resultados interesantes. En una primera mirada se puede concluir lo siguiente: que mantenemos mayoritariamente sistemas primarios de seguridad a nivel domiciliario, menos de un tercio reconoce tener focos de seguridad en los jardines ó sistemas de alarma, y descansa mayoritariamente en la tenencia de perros; que la desprotección de los sitios es aún alta debido a cierres precarios y pasillos exteriores informales; que la organización entre vecinos es aún incipiente habiéndose popularizado el whatsapp como medio de conexión entre vecinos de parcela; que el 50% de los encuestados manifestaron haber sufrido uno o más intentos de robo; que de esos vecinos sólo la mitad reconoce haber denunciado los hechos a carabineros o informado a portería.

A pesar de todos los indicadores anteriores, llama la atención que, ante la pregunta de calificar el nivel de sensación de seguridad (donde 1 es mínima y 5 es máxima), entre los niveles 3 (media seguridad) y 5 (alta seguridad) suman 77%, lo cual es considerable. Ahora bien, eso puede tener muchas interpretaciones pero, sabiendo que este es un estudio que no necesariamente es una foto fidedigna, igual nos atreveríamos a enunciar que una importante parte de nuestros vecinos aún no ha vivido la experiencia de la vulneración del hogar o bien está muy desinformado de los últimos eventos que revisten de preocupación colectiva.

Frente a lo anterior y el análisis de la situación actual de nuestros sistemas, es que las líneas que se vislumbran de diseño y acción para el Consejo y la Directiva son:

  • Campaña de concientización para nuevos hábitos de seguridad doméstica.
  • Reforzamiento de sistemas preventivos colaborativos por parcela y sector.
  • Cierres perimetrales efectivos en accesos informales a la Comunidad.
  • Replanteamiento en el sistema de control de acceso y salida de Portería.
  • Mejora y difusión de protocolos para enfrentar articuladamente los episodios.
  • Equipamiento para un sistema de vigilancia integral.
  • Articulación con actores claves: autoridades, policías y organizaciones aliadas.

Para impulsar acciones que vayan en estas líneas de solución, deberemos dedicar muchas horas hombre, estudio, análisis, reuniones, pero por sobre todo recursos frescos. Ello puede provenir de varias fuentes, pero está claro que la principal para efectos de darles sustentabilidad en el tiempo son el de los gastos comunes, que hoy, junto con ser de baja cuantía, no son pagados por un número importante de vecinos. Es imperioso, en este cuadro, realizar un cambio de conducta hacia un compromiso mayor, de manera de cubrir lo que justamente hará de la comunidad un lugar mejor para vivir, crecer y soñar.

Por de pronto, podrán ir visualizando desde ya los esfuerzos que en esta línea está realizando la JJVV y portería: la inversión de más de $1 millón y medio de pesos en un sistema de cámaras de última generación que cubrirá todo el sector de acceso y salida, con un sistema de monitoreo a distancia desde teléfonos móviles (de acceso comunitario); el reforzamiento en los sistemas de identificación a vehículos y peatones tanto de entrada como de salida –dentro de lo actualmente factible–, cambio de la barrera de cierre, y la contratación de nuevo portero de experiencia acreditada.

Esperamos que esto sea el inicio de un mayor plan que sepa adaptarse a las nuevas exigencias, que sea legitimado por los vecinos a través de sus representantes de parcela, y que mantenga el espíritu de esta comunidad sin grandes sacrificios.