Espacio de opinión

Lo provisional

Por Juan Echenique. Director de JJVV

Espiritualmente se dice que hay que vivir el presente, lo cual en el plano del ser, es una verdad.

Pero, ¿podemos vivir el presente, olvidando el pasado y sin pensar en el futuro, sobre todo cuando se trata de la convivencia y del quehacer?

Aunque el vivir el presente tiene un valor espiritual y humano, hay que preguntarse si siempre es tan positivo que un pueblo se caracterice por lo provisional, como idiosincrasia nacional.

Esta manera de ser que nos marca se traduce muchas veces en no interesarse por el pasado y en un no querer planificar el futuro.

Esta característica puede deberse a dos factores determinantes de nuestra historia y geografía.

No hay que olvidar que la conquista de nuestro territorio por los españoles, encontró una resistencia en la Araucanía que duró mas de 300 años. Santiago fue atacado mas de una vez y ciudades fundadas en el sur como Concepción, Villarrica, Imperial  Valdivia , Angol y numerosos fuertes en la Araucanía fueron destruidos varias veces.

El hecho es que la guerra de Arauco va a marcar toda nuestra historia colonial, siendo Chile el último rincón del mundo en ese periodo donde el hombre no tiene ninguna seguridad de supervivencia, donde siempre se destruirá lo ya hecho, sin haber nada definitivo.

El otro factor es el  natural, como las catástrofes relacionadas con los terremotos y maremotos,  inundaciones y erupciones de  volcanes, que también destruyeron varias veces pueblos y ciudades.

Estos factores en un largo periodo de nuestra historia, nos han hecho constantemente renacer de los escombros e instalarnos de inmediato muchas veces en lo provisorio. Lo provisorio, que a menudo se prolonga en el tiempo, quedando como definitivo.

Tales son los campamentos en las ciudades que dieron origen a muchos barrios populares. También, las poblaciones que crecieron en lechos de ríos o lechos de ríos de lava. Lugares en que se sabía  que algún día pasarían agua, lodo subidas del  mar o lava , tal como ocurrió con los aluviones del norte estos últimos años.

Esta improvisación no solamente es la espontaneidad del poblador que se levanta como puede de los escombros, es también la autoridad que no interviene o no planifica o deja que se establezca lo provisional como definitivo.

Un ejemplo claro de hace  poco tiempo, fue la ciudad que fue arrasada debido a la erupción del volcán Chaiten. A pesar de que las autoridades diseñaron otro lugar mas seguro para rehacer la cuidad, tuvieron que ceder en definitiva y permitir que sus habitantes se instalaran nuevamente en la  misma ciudad destruida por el aluvión.

Hoy tenemos en Santiago un caos urbano que se acrecienta desde que se rompieron las pocas reglas de control que habían antes de la dictadura. Hoy la ciudad crece sin criterios ni proporciones, bajo la presión del provecho inmobiliario y con la presión de la demanda para la vivienda social. De esta manera la ciudad se extiende indefinidamente sin planificación, creando enormes guetos sin infraestructura y enormes barrios de alto nivel, pero sin una urbanización humana.

En el plano cultural, también pareciera que el pasado no debe existir, pues el poco patrimonio arquitectónico no solo se destruye con los terremotos, si no que por el hombre mismo que no valora el testimonio humano dejado por nuestros antepasados y una autoridad que no ayuda realmente a preservar con subvenciones reales.

Otro ejemplo ocurre con el patrimonio de la pintura chilena que se guarda en los sótanos de un palacio construido en el primer centenario de la república,  justamente para valorarlo y conservarlo. Pero se prefiere transformar ese museo en salas de arte para lo que se llama vanguardia, escondiendo en los sótanos la huella artística de nuestros pintores que han contribuido al alma de nuestro pueblo.

Pero sería interesante observar esta actitud en lo que nos atañe directamente en el barrio donde vivimos.

Hicimos ya hace varios años un seccional aprobado por todas las instancias y que hoy es ley urbana, para rayar la cancha de nuestras propias  construcciones, según el barrio que queríamos y para defendernos del apetito del negocio de las inmobiliarias, y posteriormente también, frente al avance sin planificación de la vivienda social.

Hoy, ¿se está consciente que este seccional se quiere destruir con los cambios unilaterales que la propia municipalidad impone? y ¿se sabe todas las acciones que una minoría de vecinos han hecho para defendernos, defensa que todavía tiene pendiente el último recurso ante la corte suprema? Se sabe que la propia municipalidad permite y contribuye  asentamientos  ilegal insalubre e inhumano  en los terrenos de los Arellanos y otros el en sector nor poniente de nuestra comunidad, con el claro propósito de perpetuar y expandir los límites de la vivienda social.

Pareciera que a las autoridades no les bastó el cambio del regulador para construir en la parcela 6b-1, (ex Atria). Este cambio unilateral del regulador perpetrado por  la municipalidad, significa una densidad de 400 habitantes por hectárea en un sector de 50 habitantes por hectárea, para destinarlo a vivienda social. Además sin planificación alguna y continuando un inmenso gueto que viene desde el norte.

Aparte de los vecinos que enfrentan este cambio, el resto de los vecinos que viven mas adentro,  parecieran no estar conscientes de cómo ha cambiado la seguridad en estos últimos años y cómo vivimos ahora frente a estos guetos en donde el tráfico de droga se ha instalado.

Y en nuestro frente interno, ¿estamos interesados en construir, respetando las normativas urbanísticas que nosotros mismos nos dimos y que se lograron como ley de urbanismo? ¿Estamos interesados en   respetar el no adosamiento, la densidad, el número de casas por predio, los distanciamientos, etc.?

Hay sectores que sobrepasan los 200 habitantes por hectárea, sabiendo que esto significa el no permitirle construir a aquellos dueños de derechos que todavía no lo hacen,  pues cada parcela es una sola propiedad.

Hay otros temas que al parecer no queremos ver, a pesar de que son vitales. Como el problema de la intervención de nuestras aguas por un balneario popular incontrolado en la quebrada de Macul.

Por otro lado con el tema agua, son pocas las parcelas que han realizado una buena infraestructura para repartir los derechos de agua a fin de evitar conflictos y pérdida de agua.

Siempre ha sido difícil para las directivas tener organizaciones legales en cada parcela y sus representantes y así poder trabajar juntos en enfrentar las dificultades del agua y otros temas.

No quiero plantear esta visión con pesimismo, si no mas bien para que nos pongamos las pilas y re accionemos a esta tendencia de vivir en lo provisional sin planificar un poco el futuro y sin respetar nuestras propias normas. De no ser así tendremos el barrio que nos merecemos.

 

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