Espacio de opinión

Gestión para una comunidad que crece

Por Alvaro Godoy, Director JJVV.

 

Desde su nacimiento la Comunidad Ecológica ha crecido como un verdadero ser humano, de un embrión de unos pocos centímetros se ha convertido en todo un adulto de unos 36 años. ¿Podemos seguir tratándola  como si fuera la misma que fue fundada en los años 80?

La primera vez que la conocí como visitante en esos años tenía que pasar por una huella entre el canal Las perdices y un campamento precario y luego subir por un camino de tierra que no mostraba otra fachada que espinos interminables. Finalmente podías llegar a una de las tres o cuatro casas de barro que existían en todo el predio, alumbrada por velas y sin ninguna posibilidad de teléfono. Era como volver a un pueblo rural de principios de siglo. Hace 20 años cuando me vine a vivir aquí ya éramos unas 150 casas y había llegado la electricidad, aunque tenías que llevarla tú mismo desde el camino central hasta tu construcción, igual que el teléfono y el agua como si fuéramos colonos. Pero aun esos problemas resultaban manejables y hasta aventureros.

Hoy el panorama es muy distinto: en las mañanas se hace difícil salir por el portón por el intenso tráfico; por el sendero que camines ves surgir nuevas casas que se construyen para arriendo, en terrenos cada vez más pequeños, y fuera de toda norma;  la basura desgraciadamente no delata como no tan ecológicos; La guerra del agua parece el título de nuestra teleserie de los veranos y será de un género cada vez más dramático mientras más gente llegue a nuestro colapsado barrio. La ciudad, de la que tanto nos hemos defendido estos años, se nos ha colado desde dentro. Algo parecido le pasó en La reina y en otras comunas periféricas. No somos tan diferentes como creemos; necesitamos, agua, caminos transitables, servicio de basura, comercio, cultura, salud y seguridad. Con la cuota de gastos comunes actuales y el bajo promedio de vecinos que los pagan no tenemos posibilidad alguna de encarar estos desafíos como comunidad.

Los pocos vecinos que trabajan voluntaria y gratuitamente en las comisiones y en la Directiva de nuestra junta vecinal no son suficientes, ni tienen el tiempo ni energía necesaria para gestionar tanta variedad y cantidad de problemas inmediatos, ni menos para pensar soluciones a largo plazo. Necesitamos allegar más y nuevos recursos y un equipo remunerado capaz de administrarlos profesionalmente a tiempo completo. Obviamente que hoy no tenemos los recursos para contratar a una persona ni menos a un equipo para lograr algo así. Este equipo debería partir por conseguir estos recursos para pagar su propio trabajo y resolver los problemas más apremiantes. Por ejemplo, podría gestionar fondos concursables estatales, comunales o privados que entregan recursos para el desarrollo de barrios patrimoniales como el nuestro. También podría generar alianza con  empresas afines a nuestros valores e intereses para financiar  iniciativas, como por ejemplo, proyectos turísticos que den trabajo a los vecinos y valor a nuestro proyecto de barrio. Este mismo equipo podría encarar profesionalmente el desafío de aumentar el pago de gastos comunes, generando incentivos para los socios al día, tales como-por ejemplo- una tarjeta de descuentos en tiendas, restoranes, servicios de agua, productos, eventos, etc. Tareas gigantescas como traer el agua potable,  arreglar nuestras calles y proteger legalmente a nuestra comunidad, también deberían ser iniciativas que contaran con un equipo capaz de levantar recursos para hacerlas posibles, al mismo tiempo que gestionar su ejecución. El modelo supone que, al igual que todo proyecto, los recursos para pagar al equipo provengan de los mismos proyectos y que la dirección la entregue la propia comunidad y sus organizaciones oficiales.

Por trivial que parezca este tema para una Editorial, creo que debemos pensar y abrirnos a nuevos modelos de gestión que hagan viable en el tiempo una comunidad hermosa y única como la nuestra, pero que enfrenta una crisis de crecimiento gigante. Administrar nuestro territorio es una tarea que requiere hoy de un esfuerzo especializado y diferente. Por años hemos defendido a esta comunidad de riesgos externos, hoy tenemos que protegerla de sí misma para que pueda crecer manteniendo su belleza y su calidad de vida.