Gestión de Residuos

Que es y como avanza la Nueva Ley de Fomento al Reciclaje en Chile?

Reciclar es una idea que está siempre presente y que es fundamental para la supervivencia en este planeta. Es vital que nos hagamos cargo de nuestros residuos. Hay muchas personas que se esfuerzan por separar sus residuos domésticos y ponerlos en el camino del reciclaje, pero se necesita que mas personas se comprometan y tomen consciencia de que no todo es basura.

La buena noticia es que de a poco, muy lentamente, se avanza.

La nueva ley de Fomento al Reciclaje y Responsabilidad Extendida del Productor va por el camino correcto aunque con algunas dificultades.

Hoy en Chile se generan casi 17 millones de toneladas de residuos sólidos al año -de las cuales 6,5 millones son domiciliarios, una de las tasas más altas de Latinoamérica. En la región ningún país supera el 15 % de material reciclado, y en Chile esta cifra bordea apenas el 10 %”

Según estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente, en Chile se recicla cerca de un 5% de los neumáticos, un 50% de los aceites y lubricantes, un 7% de las baterías, menos del 2% de grandes y pequeños electrodomésticos, un 17% de los equipos de informática y un 80% de los papeles y cartones, entre otras.

Ante la ausencia de una ley, hoy gran parte de estos residuos terminan enterrados en rellenos sanitarios o, lo más grave para los ecosistemas, en vertederos ilegales. Sólo en Región Metropolitana hay catastrados 67 vertederos ilegales, donde terminan desde neumáticos hasta muebles, lavadoras y baterías.

La Ley de Fomento al Reciclaje regulará las obligaciones de generadores, gestores, importadores y exportadores de residuos. Entre ellas, los productores deberán organizar y financiar la recolección de los residuos de los productos prioritarios en todo el territorio nacional, así como su almacenamiento, transporte y tratamiento; asegurar que la gestión de los residuos de los productos prioritarios se realice por gestores autorizados y registrados, y cumplir las metas de recuperación de residuos fijadas por el Ministerio del Medio Ambiente. Esta figura se llama Responsabilidad Extendida del Productor (REP).

Los nueve productos definidos como prioritarios son los aceites lubricantes; aparatos eléctricos y electrónicos (celulares, ampolletas, monitores, hornos microondas, refrigeradores, etc.); diarios, periódicos y revistas; envases y embalajes (de vidrio, plástico, papel, cartón, metal y madera); medicamentos; neumáticos; pilas y baterías; plaguicidas; y vehículos. El Ministerio del Medio Ambiente deberá fijar las metas de recolección y de valorización de los residuos respecto de cada uno de estos productos.

Como era de esperar, se produjo un estado de alarma generalizada entre los empresarios ligados con aquellos “productos prioritarios”, ante el temor de que la futura ley de responsabilidad extendida (bautizada como REP por los parlamentarios) incidiera en los costos de producción. Entre otras cosas, los empresarios ligados a la industria de diarios y revistas, alegaron que esta iniciativa era una amenaza para la libertad de expresión.

Lamentablemente, luego de pasar por la cámara de diputados, el Senado y la influencia de los lobbies, la lista bajó a solo cinco productos: aceites lubricantes, aparatos eléctricos y electrónicos (incluidas lámparas y ampolletas), envases y embalajes, neumáticos y pilas y baterías. Los que salieron son: diarios, periódicos y revistas; medicamentos vencidos; plaguicidas caducados y vehículos.

El senador Antonio Horvath, presidente de la Comisión de Medio Ambiente y Bienes Nacionales, sostuvo que en la Comisión se llegó a un acuerdo con la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) y el Gobierno, para sacar los diarios y revistas de la lista de productos prioritarios. Eso sí, con el compromiso de hacerle un seguimiento respecto al reciclaje a esta industria.

Respecto de los otros productos que fueron sacados de la lista, el senador Horvath explicó que en el caso de medicamentos y plaguicidas, es porque “tienen normativa propia y no poseen un claro efecto directo en valorización a través de reciclaje”. A su juicio, lo más importante es determinar que queden en lugares donde no provoquen efectos ambientales, ni atenten contra la salud de las personas.

Según el senador Horvath  otro aspecto importante es que la futura ley va a formalizar a un amplio grupo de recolectores de desechos, que hoy recorren las calles para acumular papel, plástico, latas de aluminio, vidrio y botellas, y que luego los venden a las empresas de reciclaje ya formalizadas. “Se contempla un fondo para capacitación que beneficiará a unos cien mil recolectores de base que están organizados, de modo que puedan mejorar sus condiciones de trabajo y, también, evitar el riesgo de la manipulación de distintos tipos de residuos”, sostuvo

Residuos domiciliarios o la separación en origen.

Más allá de las preocupaciones empresariales, la ley REP implicará nuevas obligaciones para los consumidores, reconoce el presidente de la Organización de Consumidores y Usuarios (Odecu), Stefan Larenas. Esto porque el actual artículo 32 del proyecto establece la obligación de separar en su origen, es decir en los hogares, los desechos orgánicos de los inorgánicos, tal como ya lo hacen los vecinos en numerosas comunas del país.

Según Larenas, de momento persiste la duda sobre cómo se aplicará tal disposición. Otras duda que menciona el dirigente es sobre el rol de las municipalidades, en este caso para mejorar los sistemas de acopio ya no de basura, sino de elementos ya consumidos que sirvan para ser revalorizados; y a la vez sobre cómo incidirá esta actividad en el costo por extracción de basura que los municipios cobran a los vecinos, junto con el impuesto de bienes raíces.

El propio senador Horvath fue quien propuso acentuar en el texto del proyecto la responsabilidad de los consumidores, mediante una indicación en el artículo 10: “Tratándose de metas de recolección de residuos domiciliarios, cada unidad habitación o el conjunto de ellas deberá realizar separación en origen, tanto de elementos orgánicos como inorgánicos establecidos en el reglamento.

Esto significa que se aplicará gradualmente tal obligación, así al cabo de una década los vecinos deberán aprender a separar los desechos orgánicos e inorgánicos “en origen”.

“Todo esto implicará un cambio de prácticas y de hábitos de los consumidores, respecto del proceso de separación en origen”, señala Larenas. Pero a su juicio “lo más importante es entender el rol de la educación y de las campañas de concientización que menciona el proyecto”. Esto porque “es esencial para que los consumidores aprendan a consumir los productos que contaminen menos, es decir, aquellos que tengan una huella de carbono más reducida, como por ejemplo, los que usan menos embalajes”, explica el dirigente.

Esta ley fue aprobada en su generalidad por el Senado, el proyecto se encuentra para su tramitación final en la Comisión de Hacienda de la Cámara Alta y luego se votará para su aprobación final en la sala de la Cámara Alta en marzo.

Fuente: Ministerio Medio Ambiente y La Segunda