Espacio de opinión Manifestaciones Colectivas

Fiesta de la Comunidad. Mostrando nuestros delfines

Por Alvaro Godoy. Director JJVV

 

Corrían los días de fines de guerra (como dice la canción de Silvio Rodríguez) y en el año 2010 nuestra Comunidad aún permanecía intacta, pero amenazada gravemente por el Plan Regulador que proponía, el entonces Alcalde de Peñalolén, Claudio Orrego. Como tantas otras veces nuestra comunidad estaba en riesgo de desaparecer bajo los embates de las retroexcavadoras que arrasan con la flora y la fauna y dejan la tierra a carne viva para ser luego aplastada y sofocada por el cemento.

Ya sabemos el final. Bajo el liderazgo de la Directa de la Junta de Vecinos de entonces, nuestra comunidad logra un acuerdo con los comités de allegados y juntos enfrentan a la maquinaria de la Municipalidad, consiguiendo un impensable triunfo en el Plebiscito del 2011, echando abajo el Plan Regulador que no favorecía ni a los pobladores de Peñalolén ni a nuestro barrio. ¿Porque afirmo esto?

En resumen el Plan de Orrego iba a subir la densidad de prácticamente la mitad de la Comunidad Ecológica haciéndola vulnerable a los grandes intereses inmobiliarios que veían en los terrenos de la comunidad una gran oportunidad de llenarla de condominios. Aunque la intención declarada de Orrego era habilitar ese sector para vivienda social, no existía ningún mecanismo que evitara que al segundo siguiente que se levantara la restricción del Seccional que nos protegía, los dueños de esos terrenos no se lo vendieran a un precio mucho mayor a quienes pueden pagarlo: las grandes inmobiliarias.

A mediados del 2010 no soñábamos con poder derrotar al Alcalde de Peñalolén y todo su poder político. Nos sentíamos  solos a merced de la arbitrariedad política y con el estigma difundido por los medios de comunicación de que éramos una especie de Beverly Hill criollo, lleno de mansiones y prejuicios contra los pobladores de Peñalolén.

En ese contexto nace la idea de hacer una fiesta para celebrar los 30 años de vida de nuestra Comunidad. ¿Como se explica hacer una fiesta en estas circunstancias?

En esa misma época los medios y redes sociales estaban encendidos por la controversia por posible construcción de una central termoeléctrica en Barrancones que amenazaba el ecosistema de Punta de Choros donde vivían Pingüinos y Defines. Guardando las proporciones, los estudios ambientales que nosotros teníamos en nuestro poder demostraban los servicios ecológicos que nuestro sector le entregaba a la ciudad, desde la absorción de aguas, su función de pulmón verde, de regulador de la temperatura de la ciudad y de corredor  ambiental para una extensa fauna de pájaros y otros animales propios del sector precordillerano. Pero nada de eso era conocido ni valorado por los medios, las autoridades políticas, ni siquiera por la propia comuna donde habitábamos. Fue entonces que construimos una estrategia comunicacional bajo el lema: mostremos nuestros delfines. La idea era dar a conocer a la opinión pública el valor y el aporte de nuestra comunidad, pero no sólo en lo ambiental y ecológico, sino también en lo cultural.

Como Vicepresidente y encargado de comunicaciones de la Directiva de la Junta de Vecinos me toco contactar a los medios para promover artículos y entrevistas sobre nuestra precaria situación. Pero siempre chocaba con el prejuicio de quienes no conocían nuestra realidad y sólo sabían que vivían famosos actores de teleseries en grandes parcelas que estaban defendiendo sus privilegios. Buscando dar a conocer nuestra verdadera realidad, fue que propuse generar un gran evento abierto a la comuna, a las autoridades y a los medios de comunicación. Y que mejor ocasión que celebrando nuestros 30 años de existencia, abriendo las puertas a los vecinos de la comuna, organizando paseos por nuestro territorio, mostrando nuestro modo de vida y, por cierto, el arte y la artesanía que desarrollan nuestros vecinos. Y para terminar, un gran show musical en el que participaran nuestros músicos, pero también artistas invitados que venían a apoyarnos, como fue el caso de Luis Le-bert y el cantante y compositor de Café Tacuba el año 2010.

Así fue como empezó la ya tradicional fiesta de nuestra comunidad, cuyo espíritu- espero- sea siempre una instancia de encuentro comunitario y una oportunidad comunicacional para darnos a conocer. Pero me refiero al sentido más amplio de esta palabra, un encuentro no sólo entre vecinos, sino con toda la comunidad de Santiago. Una invitación a todos aquellos que quieran conocer sin prejuicios nuestra vida comunitaria. Así como también una oportunidad de compartir con los que nos conocen y valoran y que muchas veces no han apoyado y defendido de los intereses inmobiliarios y las arbitrariedades políticas, como Ongs, organizaciones sociales y grupos ambientalistas.

Estoy convencido que solos y encerrados en nuestros límites no seremos capaces de defender nuestra comunidad, sólo abiertos y mostrando nuestros valores y aportes a la gran comunidad de Santiago lograremos ser reconocidos y validados como un estilo de vida y un territorio diferente que merece ser preservado, cuidado y valorado.