Artes Visuales Entrevistas y Reportajes

Entrevista a Raquel Echenique. Ilustrando universos naturales

Como buena heredera del clan Echenique, nuestra vecina Raquel lleva el arte en la sangre. Diseñadora e ilustradora de profesión, es autora visual de ya un extenso listado de títulos publicados por diversas editoriales chilenas como Amanuta, Lom y Ekaré Sur, varios de los cuales han recibido premios e importantes reconocimientos públicos.

Su sensibilidad por la naturaleza y la belleza la han llevado a ser partícipe en nuestra comunidad de diversos proyectos como el mejoramiento de la Plaza Imaginaria y diversas campañas de reciclaje y compostaje. Desde un rincón de su cuidado y mágico jardín, que junto a su casa-taller constituyen un marco de cuento, nos cuenta algo de su vida y oficio…

Cuando y como llegaste a vivir en la Comunidad Ecológica?

Llegué aquí con mi familia, a los 16 años. Fui implantada casi directamente de un pueblo del sur de Francia a la Comunidad Ecológica. Fue raro.

Cuéntanos tu experiencia de vivir en la Comunidad?

Durante muchos años, la única gracia que le veía es que tenía la cordillera a dos pasos y para mi sola (en ese tiempo te ibas para el cerro y no había ni una  alma). Era un sitio contradictorio que poco a poco fui entendiendo y aprendiendo a querer. Un  espacio imposible en una capital. Campo en la ciudad, el cerro al lado pero todo alambrado y dándole la espalda, llegaba de noche atravesando la toma y nunca tuve una mala experiencia. Vivir en este lugar implica trabajo, relaciones intensas con algunos vecinos, involucrarse… Así es como se aprende a querer de verdad un lugar y así es como, ahora, con mi propia familia, tenemos un espacio querido en camino el sol.

Como es el proceso de ilustrar un libro desde que llega el texto hasta que terminas el libro?

Cada proyecto de libro es como partir de viaje a un lugar distinto. Entro en el mundo del autor y empiezo a buscar mis propios referentes y recursos para lograr una obra con una visión propia. Cuando el texto del autor y las ilustraciones logran crear en un tercer lenguaje que está compuesto por la perfecta complementación de los dos primeros, se logra una obra contundente.

Cada ilustración es un mundo que describe o acompaña el texto, como decides que elementos van a ilustrar este texto?

Parte del trabajo del ilustrador es adentrarse en la temática del texto. Generalmente esto implica un trabajo de investigación tanto de contenido como de material visual. Eso me permite crear imágenes que estén contando y reinterpretando el texto sin describirlo. Para mí, además de contar la historia, es importante crear relatos paralelos, añadir información y sobretodo recrear las atmósferas y sensaciones con las que a mí me deja el relato.

Tú has sido parte del colectivo Siete Rayas como es trabajar en este formato con otros ilustradores?

Cuando nació el colectivo Siete Rayas, la mayoría de las personas no entendía de qué se trataba el trabajo de un ilustrador. La misma palabra era desconocida.

Nuestro objetivo fue mostrar nuestro trabajo en otro contexto. Sacar la ilustración del medio editorial y presentarla al público en exposiciones. Montamos exposiciones temáticas y exhibimos ilustraciones originales, en gran formato y hechas para cada una de estas ocasiones. Pareciera que la gente estaba esperando ese tipo de muestras. Las salas se llenaban y empezamos a hablar y compartir en torno a la ilustración con cada vez más personas. Fue muy lindo.

Los libros que has ilustrado tienen en común la poesía chilena y la naturaleza. Como te relacionas con ambas temáticas?

El tema de la naturaleza es fundamental para mi. De ese pozo me nutro. Desde los paisajes más grandiosos y extensos hasta los detalles más mínimos. Los colores, la organicidad, el movimiento, las texturas y materialidades, el viento, las temperaturas y los climas… Todo me sirve y todo lo necesito para hacer mis ilustraciones.

Yo casi no leo poesía, sin embargo, tener que ilustrarla ha sido una experiencia muy enriquecedora. El desafío es mayor que con los relatos y siento que los resultados son más profundos. Creo que he ido descubriendo la poesía en el ejercicio de ilustrarla.

Como sientes y recibes los premios a los libros que has ilustrado? Por ejemplo el último premio a ¨Diez pájaros en mi ventana¨ poemario de Felipe Munita, ilustrado por ti.

Los premios siempre son como un cariñito. Es bueno tener un reconocimiento de personas entendidas en el tema. Da nuevos ánimos para seguir trabajando y reafirma un poco el camino que he ido trazando y del que a veces dudo.

“Diez pájaros en mi ventana” en particular, ha sido un maravilloso “hijo” con 3 padres muy responsables y presentes. El autor, la ilustradora y la editorial, que ha sido parte de su gestación y ahora le está enseñando a caminar y lo ha presentado en sociedad. Este libro nos ha dado sorpresas porque no es un libro fácil y ha tenido muy buena recepción.

Uno de los libros premiados en los que has participado es El Alerce, gigante milenario, escrito por la también vecina de la comunidad Alicia (Aya Hoffman) como fue esta colaboración?

Aya, tiene mucha experiencia en escribir sobre temas científicos adaptándolos para los niños. Cuando se me ocurrió hacer un libro sobre el gigante milenario, el alerce como protagonista, en seguida pensé en ella. Empezamos a trabajar en conjunto y cuando ya tuvimos algo armado y avanzado buscamos la editorial idónea. Esta fue Amanuta, quien hizo una gran labor en la edición y luego ha sabido acompañar al libro y hacerlo llegar a los lugares adecuados. Hoy ya va en su cuarta edición.

De ahí nació un linda amistad con Aya a quien admiro y quiero mucho.

En qué libro estás trabajando ahora?

Este año estoy haciendo malabares con cuatro grandes proyectos. Los más queridos, un libro sobre aves con editorial Amanuta y una novela gráfica con un relato de José Miguel Varas, con Lom ediciones.

Por último como ves el escenario de la ilustración en Chile en termino artístico y de financiamiento

En Chile, en pocos años, ha crecido enormemente el interés por hacer ilustración y por comprar libros ilustrados. Más lo primero que lo segundo me parece. Hay ilustradores muy buenos y muchas editoriales han sabido afinar el ojo y la calidad de sus publicaciones. Pero el mercado sigue siendo chico y dedicarse a dibujar sigue siendo un acto heroico, de convicción y mal remunerado. Hay que saber moverse con varios proyecto a la vez, aprender a cobrar y hacer valer ciertos derechos en los contratos. Seguir educando sobre nuestro trabajo…